«Así que pasen cinco años»


El 19 de agosto de 1931 debió ser un día muy caluroso en Granada. Ese día Federico García Lorca terminó Así que pasen cinco años, una obra teatral fuertemente influenciada por el surrealismo. Tan rara era que se consideró irrepresentable y cuando al final la adaptó se declaró la Guerra Civil y, como ya sabemos, su autor no la llegó a ver en escena.

El 26 de mayo también fue caluroso y mucho de lo que ha venido después, surrealista, pero en este caso no quedará más remedio que estrenar el 15 de junio, lo que en algunos lugares puede desencadenar también pequeñas guerras civiles. Así que pasen cinco años quizá encontremos algún sentido a una serie de representaciones difíciles de entender. Para entonces ya habrá nuevas corporaciones, muchas de ellas, salidas de lo que ocurra estos días.

Con que pasen cinco días será suficiente para empezar a esclarecer argumentos más complicados que los de la obra de Lorca. ¿Será Alfredo Cañizo una Bernarda Alba dominando a sus hijas? ¿Las pretensiones al BNG de Corcubión serán como las de Bodas de sangre? ¿Margarita Lamela quedará sola como Yerma? ¿Quién en Coristanco representará el papel de La zapatera prodigiosa? En el teatro llega la sangre (como metáfora) al río. ¿Y en la política?

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«Así que pasen cinco años»