El PXOM en marcha en Fisterra salva del derribo otra casa de Mar de Fóra

El Contencioso estima el recurso del propietario contra la multa impuesta por la APLU


cee / la voz

Uno de los motivos fundamentales por los que el actual gobierno de Fisterra decidió seguir adelante con el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) prácticamente tal cual lo habían redactado sus antecesores del PP era frenar las multas y evitar el derribo de una serie de construcciones denunciadas por la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (APLU). Y la aprobación inicial del documento el 16 de abril del año pasado -se espera que unos meses llegue la definitiva por parte de la Xunta-, al menos en este aspecto, parece haber dado sus frutos.

Si el verano pasado el Juzgado de lo Contencioso número 2 de A Coruña ya anuló una multa de 4.000 euros a los propietarios de una de estas viviendas, ahora es el número 3 el que hace lo propio con otra sanción impuesta a Hermenegildo Trillo Ballón, además citando la sentencia anterior y con los mismos argumentos, con lo que puede entenderse que se ha sentado precedente y que el resto de pleitos abiertos deberían ir por el mismo camino.

La clave de todo descansa en dos asuntos principales. La aprobación del PXOM integra este suelo como «urbano consolidado», mientras en las normas subsidiarias de 1996 estaba calificado como «apto para urbanizar», con lo que tenía la condición de suelo rústico de protección de espacios naturales, de acuerdo con el Plan de Ordenación do Litoral (POL) del 2011. Además, la última Lei do Solo de Galicia, que data del 2016, contiene una disposición transitoria que, tal como recalca en este caso el magistrado Juan Carlos Fernández López, podría «alterar la competencia para imponer multas coercitivas, aún en el supuesto de que el auto declarativo hubiera sido acordado por el organismo autonómico».

Le corresponde al Concello

En otras palabras, antes la APLU podía imponer multas coercitivas para que se cumpliesen sus órdenes de demolición, pero con el nuevo reglamento en la mano en este tipo de terrenos le correspondería hacerlo al Concello. Por tanto, Hermenegildo Trillo, recibió una multa de 1.000 euros en el 2014, que es conforme a derecho, pero la de 2.000 que le impusieron en el 2016, que reclamaba ahora no, precisamente por la aprobación de esa ley, con lo que el Contencioso de la ha anulado.

No están de acuerdo los letrados de la Administración autonómica, que quisieron dejar patente durante el juicio que un PXOM en estado de aprobación inicial es una «previsión de futuro que solo entrará en vigor cuando se apruebe definitivamente», y el de Fisterra no lo está. Además, pusieron sobre la mesa, que la sentencia del número 1, a la que se refiere el magistrado Fernández López, se encuentra recurrida ante una instancia superior, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, porque entienden que el juez en cuestión hizo una interpretación errónea de la norma.

En cualquier caso, la orden de demolición que pesa sobre la casa de este vecino, que data del 25 de septiembre del 2013, por el momento no se va a ejecutar y parece claro que no llegará a hacerse efectiva nunca, en caso de que plan urbanístico salga definitivamente adelante. Por eso el afectado muestra su agradecimiento. «Esto sería imposible sin el trabajo y el esfuerzo del actual alcalde, en pos de que Fisterra disponga de un PXOM», asegura.

Su caso particular permite albergar esperanzas a otros propietarios del entorno, porque a menos de 50 metros hay más viviendas inmersas en procedimientos judiciales, que podrían acogerse a la misma doctrina.

La zona de la Anchoa, el otro punto urbanístico caliente, clama por la seguridad

Las quejas de los vecinos de la recta de la Anchoa -otro de los puntos calientes del urbanismo fisterrán- clamando con pancartas y protestas por los pasos de peatones se podían ver ayer por la tarde plenamente justificadas. A ambos lados de la vía autonómica más de media docena de personas en distintos puntos, entre ellas dos agentes de la Guardia Civil, esperaban a que se aligerase el tráfico de vehículos para poder cruzar. Es más, en la zona próxima al cruce del campo de fútbol, precisamente el que lleva hacia Mar de Fóra, una señora de avanzada edad atravesaba la vía prácticamente a la carrera.

En este caso el Concello se juega -hablando en términos económicos- más que en el entorno de la playa, puesto que un revés en sus pretensiones con el PXOM podría llevarle al pago de indemnizaciones millonarias a los promotores que construyeron con licencia en un lugar en el que no podían tenerla. Ahora, además, hay mucho que urbanizar para cumplir con la Xunta.

Años convulsos

Hubo algún año, y no hace tanto, en el que Fisterra fue el municipio de Galicia con más demoliciones ejecutadas, algo que puede consultarse en sus estadísticas anuales. Antes, en aquella convulsa etapa del 2006 y 2007 seguro que estuvo entre los municipios con más denuncias, quitando esos conocidos casos de A Mariña. Hace falta, de una vez, calma urbanística y, sobre todo, respetar las normas y que estas estén claras.

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