José Arijón Rama, el emigrante que nunca paró

IN MEMORIAM | «(...) Fue amigo de sus empleados y clientes, sembrando un sentimiento de cariño y reconocimiento, que sumado al amor que hoy en su recuerdo le profesa su familia, hizo de él un hombre muy especial, que partió, pero sigue estando... (...)» | Escribe el periodista Mario Uberti


Se cumplió el 29 de abril el primer aniversario de la partida física de don José Arijón Rama, un hombre que es recordado con mucho cariño y respeto y que naciera el 24 de marzo de 1931 en Oza, Carballo. Era el mayor de cinco hermanos, hijos de José Arijón Lema y María Juana Rama. Ya a sus 14 años comenzó el aprendizaje del oficio de mecánico, emigrando a Uruguay cuando apenas tenía 17. En realidad, El Gallego José, como afectuosamente le llamaron siempre, nunca dejó España. Se la trajo en su corazón, al que agregó en 1967 a su esposa, Rosario, y luego a sus hijas, María del Rosario y María Laura, y a su adorada nieta Cindy María. Su espíritu de emprendedor y trabajador incansable le llevó a ser uno de los grandes empresarios de nuestro país, Uruguay, destacando en el sector automotriz, del cual fue referente ineludible durante decenios.

Hizo mucho por esta tierra, sin que menguara jamás su amor por España, siendo pilar fundamental de los inmigrantes hispánicos que forjaron nuestro país. Trabajó para reflotar el Hogar Español de Ancianos hasta convertirlo en un ejemplo como residencial para adultos mayores. Fue luego presidente de la Casa de Galicia, la mutualista fundada en 1917 y que con El Gallego al frente, salió de una crisis importante, afirmando su futuro.

También fue presidente del Centro Gallego, del Club Español, de la Cámara Española y de la Asociación de Empresarios Gallegos en Uruguay, así como de la hoy denominada Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay, y del Automóvil Club. Fue un inmigrante que vino a Uruguay a forjarse un futuro, y en el camino hizo mucho por la relación de nuestro país con España. Tanto como para haber recibido, a partir de 1981, distinciones como la de presidente de Mérito del Centro Gallego de Madrid, o como la Medalla de Honor a la Emigración. También, la de ser integrante de la Enxebre Orde da Vieira, el encuentro mas representativo de la galleguidad en la diáspora.

Numerosos reconocimientos

Destacan sobremanera entre los reconocimientos recibidos por Arijón la Cruz de Caballero de la Orden de Isabel La Católica, que le fuera otorgada en 1991 por el Rey Juan Carlos de España, y el premio por su actividad laboral e industrial del actual Gobierno de Estados Unidos, liderado por su presidente, Donald Trump, distinción que orgullosamente recibió su familia el 3 de Junio del año pasado, cuando José ya había partido. Dicha plaqueta dice: Jose Arijón Rama ? Interés Nacional para los Estados Unidos por su trayectoria automovilística y por sus aportes al desarrollo de plantas de ensamblaje, creación de empleos, importación y exportaciones compensatorias en las nuevas tecnologías automovilísticas (...).

Cuando Arijón llegó de joven a Montevideo siguió con el oficio de mecánico que trajo en su maleta, pero ya en 1962, con visión y disciplina laboral se convirtió en importador de las camionetas japoneses Zuzulight, así como de las motos Suzuki. Pasaron tres años, hasta que luego de varios viajes, y poniendo mucho tesón, se pudo traer de Munich la representación de la marca BMW, pero con algo muy singular como valor agregado: un acuerdo para crear la primera planta de armado de BMW fuera de Alemania.

La hizo, y fue un éxito, llegando a armar hasta 1.500 BMW por año... en Uruguay. El nombre comercial fue Camur S.A. (nombre al azar), pero su razón de ser fue Arijón, que llevó a su empresa a ensamblar desde 1965 a 1992 nada menos que 12.000 BMW. Camur S.A. fue creciendo en consonancia (...). Y no solo trabajó con BMW, ya que de 1963 a 1967 fue importador, representante y ensamblador de Saab, al igual que en otros períodos de Ebro/Nissan Motor Ibérica, Rover, Mini Morris y Rover. Vale como detalle acotar que entre Saab, Seat y Ebro, Camur S.A. ensambló mas de 4.500 automóviles. También importó vehículos Volvo.

Con BMW fue importador, armador y representante en Puerto Rico. En determinado momento el Gobierno uruguayo decidió que las empresas armadoras realizaran «exportaciones compensatorias», complicado sistema que exigía exportar un porcentaje del valor los kits que llegaban del exterior para ser armados. Arijón asumió el desafío con dos empresas. Una de ellas fue la curtiembre Alaska, con más de 250 funcionarios que producían desde camperas a cubre asientos y cubre volantes, en cuero, y que eran exportados a Alemania, Italia y Suecia. La otra se dedicaba a tuercas y tornillos, y dio trabajo a más de 1.500 empleados. También él, al igual que otras empresas del rubro, debieron afrontar la cuota de integración nacional. Es decir, llegaban los kits, pero había que armar con un porcentaje de elementos hechos en nuestro país: neumáticos, baterías, vidrios y en el caso de BMW la pintura, que era INCA, y de tal calidad que pasaba todos los controles de los alemanes que venían a la planta. De allí nació Incamur… Pasado el tiempo y por decisiones gubernamentales armar ya no era lo que fuera, por lo que Arijón, en el año 1992 ,comenzó con la importación de vehículos armados en origen, así como motos, también BMW.

Allí nace la nueva sede de Camur S.A. con su fachada con reminiscencias a un barco, con el mensaje implícito de «siempre en movimiento». Se proyectó con tanto respeto a la proximidad del Palacio Legislativo que fue el único edificio autorizado a construirse frente a donde sesionan las Cámaras de Senadores, la de Diputados y la Asamblea General. Nunca fue una persona de pensar en el retiro como un descanso, nunca paró y siempre mantuvo el espíritu emprendedor. Por ello en el momento en que decidió retirarse del sector automotriz, como una etapa cumplida, ya tenía armada una estancia modelo a la que llamó Los Manantiales Agropecuarias, con un paisaje serrano como entorno similar al de su Galicia natal. Allí se dedicó a la cría de ganado Aberdeen Angus y Hereford, siendo unos de los pioneros en emprender trabajos de genética animal, para ir generando mejora de la carne, empresa que sigue estando en pie. De perfil bajo, fue amigo de sus empleados y clientes, sembrando un sentimiento de cariño y reconocimiento, que sumado al amor que hoy en su recuerdo le profesa su familia, hizo de él un hombre muy especial, que partió, pero sigue estando…

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

José Arijón Rama, el emigrante que nunca paró