Quads, parapentes, depredadores y perros amenazan el tesoro de la píllara

Una jornada técnica mostró el valor de este ave en peligro, que resiste en la Costa da Morte casi como un santuario


carballo / la voz

La píllara de las dunas o chorlitejo patinegro, en peligro de extinción, reúne varias características llamativas. Una de ellas es que, pese a su relevancia, de ser un tesoro medioambiental que se crían en playas de elevado interés medioambiental, aún es poco conocida. Otra, que tiene hasta un decreto de la Xunta destinado en exclusiva a articular medidas para su protección. En tercer lugar, que la Costa da Morte es uno de los escasos lugares en los que resiste. No hay muchas parejas, porque en toda Galicia no llegan a un centenar.

Su relevancia mereció ayer la celebración de una jornada técnica en el Fórum de Carballo, a la que asistieron representantes municipales de Carballo (del resto de la Costa da Morte donde hay píllaras, no, a pesar de que estaban invitados), numerosos técnicos y agentes medioambientales; expertos del Grupo Píllara, que incluye a la Xunta, USC, y diversos colectivos ambientalistas, y Policía Autonómica.

La jornada dio mucho de sí: análisis, datos, debate, experiencias, conclusiones... Entre otros muchos temas, sirvió para saber cuáles son los peligros que amenazan a esta pequeña ave. No son pocos: la acción de las motos y los quads (un mal genérico, no solo para estos pájaros que anidan), los parapentes por su vuelo demasiado bajo, los perros sueltos, la predación natural (córvidos, zorros, jabalíes, mustélidos, gaviota patiamarilla...), la limpieza indiscriminada de las playas, las actividades recreativas de estacionamiento prolongado, el uso abusivo del espacio, la alteración del sistema dunar, el tránsito ocasional de vehículos... María Vidal, de la Universidade de Santiago, presentó una radiografía de todos los males que le afectan. A la vista de los datos, su supervivencia es casi milagrosa. Pero medidas de concellos como el de Carballo ayudan mucho.

La valentía en las playas

La jornada dio mucho de sí. También para conocer las medidas protectoras que pusieron en marcha en su día concellos como O Grove, que destaca sobre todo por su intenso uso turístico de las playas. Al principio no fue fácil. Hay que mantener las algas, básicas para las píllaras, y las mantuvieron. Antes, la cribadora se las llevaba. La concienciación ambiental de los usuarios, y la información, fue clave. Eliminaron todas las papeleras de los arenales (solo contenedores exteriores.

Lo contó Francisco Meis, junto a la edila Ánxeles Domínguez, de O Grove. Hablaron también Roberto Vidal, de Hábitat; Eva Cameán Pensado, de Senda Nova; Jesús Domínguez, de la USC, y dos representantes de la Sociedad Española de Ornitología.

Una veintena de parejas, con suerte

Cada vez hay menos píllaras, y menos parejas con éxito reproductivo. En Galicia no llegan a las cien. En las cinco playas analizadas, y con seguimiento, de la Costa da Morte, apenas alcanzan la veintena. Los números varían (o pueden hacerlo) cada año.

Baldaio. Es un buen lugar de cría, documentado ya desde los años 70. En 1974 estaban localizadas diez parejas. Después bajó, luego subió... Es una constante. En los 90 llegó a máximos. En los últimos quince años el rango ha sido de entre una y nueve parejas. La media final es de 3,9. Vidal destaca la limpieza mecanizada, que evita las zonas de anidamiento, además de la buena información. Motos, quads y parapente, en contra.

Traba de Laxe. Entre 0 y 5 en los últimos tres lustros, con una cifra media final de 2,4. El bajo uso humano es un factor positivo. Perros y depredadores naturales, las mayores amenazas.

A Barra, Ponteceso. Cinco de promedio, con rangos máximo y mínimo de 8 y 0 parejas. También poco afectación humana, pero perros, motos y quads son una amenaza. Tras la restauración de la zona, la presencia de aves va a más.

Nemiña. El rango es de 0 a 4 parejas en quince años, con 1,8 de promedio. De nuevo perros, motos y quads, entre sus principales amenazas.

O Rostro, Fisterra. Una de las tres únicas playas de Galicia con presencia permanente. Cinco parejas de media (rango de 2 a 7). Perros, quads, motos, predadores naturales y las intensas mareas, sus principales enemigos.

Sensibilidad y sentido común

El ser humano es un peligro para la naturaleza. Las píllaras son un caso más. Una especie en peligro de extinción amenazada por el uso agresivo y el abuso de las zonas dunares. Areas formadas hace miles y miles de años y que se convierten en escenario habitual de actividades moteras varias, cuando no acciones mecánicas de diversa índole. Con un mínimo de sensibilidad y usando el sentido común se puede evitar la desaparición de una especie que tiene en esta comarca uno de sus santuarios, ya tan reducidos que casi parece que hay que tratarla como oro en paño. Son cinco lugares en todo un litoral de muchos kilómetros. Un mínimo esfuerzo para salvar un pajarito muy pequeño, pero de gran importancia ornitológica.

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