El TSXG avala las emisiones de Meirama, a un año de su cierre

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCIA

El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente interpuso una demanda contra el cambio en la autorización ambiental, desestimada en su mayoría

25 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca, desde su construcción, la central térmica de Meirama ha dado tanto que hablar. Una de las más importantes generadoras de electricidad del país cuyo cierre está anunciado, como límite, para el verano del año que viene, sobre la que Greenpeace puso la lupa recientemente por su papel contaminante, pero no solo lo hizo la organización ecologista internacional, cuyos activistas pintaron un gran sol en lo alto de su torre de refrigeración, que se mantiene hasta que se desmonte. También entidades como el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) lo hicieron por la vía de los tribunales, con resultado más agrio (para ellos) que dulce.

Esta entidad recurrió la autorización ambiental integrada concedida por la Consellería de Medio Ambiente hace tres años, en la que se fijaban determinados criterios de emisiones para esta térmica de carbón cuyo titular es Naturgy. Lo hizo ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), cuyos magistrados acaban de fallar que (casi todo) está correcto: los valores límites del óxido de nitrógeno, los del dióxido de azufre y las partículas que cada día salen al aire por la chimenea de la fábrica, visibles en más de media provincia. Entendían los denunciantes que esos valores iban en contra, por excesivos, de lo que marca una directiva del 2001, aplicada en España en el 2004, y teniendo en cuenta el Plan Nacional Transitorio que afecta a esta industria, en vigor.

No le han dado la razón. Según esta sentencia, larga, prolija en datos y extremadamente técnica, las emisiones están correctas. De haber ganado, sería más bien una victoria simbólica, como decía ayer una abogada del Instituto, por el poco tiempo que le queda de vida, no por el hecho en sí. Los cambios afectarían a la calidad del aire del entorno, pero por poco tiempo. En lo que sí han ganado es en las mediciones de la calidad del aire, que deberán ser mucho más frecuentes de lo que lo son, más en concreto en las emisiones de amoníaco. Más del doble, e incluso el cuádruple que ahora, en un porcentaje pendiente de concretar (depende de la técnica).

Los costes sanitarios de las emisiones

El IIDMA, según explican desde la propia institución, es una organización sin ánimo de lucro fundada en 1996 con el propósito de contribuir a la protección del medio ambiente. «Nuestro objetivo es conseguir un desarrollo sostenible a través de la investigación, la aplicación y ejecución del Derecho desde una perspectiva internacional y multidisciplinar», explica una portavoz.

Desde 1998, el IIDMA es una organización acreditada ante la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente del PNUMA (acrónico del programa de Naciones Unidas para el medio ambiente). En 2001 fue declarada de utilidad pública, y pertenece a la plataforma Europe Beyond Coal. La directora y fundadora es Ana Barreira, con sede en Madrid.

Precisamente según datos de la plataforma de organizaciones Europe Beyond Coal, las emisiones en 2016 de la térmica de Meirama aparecen vinculadas a costes sanitarios entre 88,309 y 164,833 millones de euros.

El dato es de emisiones de 2016, con una metodología diferente a la de un estudio recientemente publicado por la entidad, así que no se podrían comparar con los datos de muertes en Galicia por ejemplo, porque las emisiones de Meirama llegan más allá de Galicia (Asturias, Castilla y León) por lo que los costes sanitarios que mide este dato no están limitados geográficamente a la zona alrededor de Meirama, sino que se extiende a donde llegan las emisiones.

El informe completo, con datos para España, puede descargarse en http://www.iidma.org/attachments/Publicaciones/Un_Oscuro_Panorama_Las_secuelas_del_Carbon.pdf, y se titula Un oscuro panorama. Las secuelas del carbón.

Números gigantes

La Voz

Los números que mueve una central eléctrica del tamaño del Meirama son gigantescos. En todos los sentidos. Su cierre, dentro de un año, tendrá, sin duda, un gran impacto económico en el entorno. El Concello perderá ingresos, habrá 150 parados y recortes en la actividad del puerto coruñés. La única ventaja será que no habrá emisiones, que, según el IIDMA, generan unos gastos sanitarios de más de 88 millones. Números gigantes.

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