El club de piragüismo y el coto de pesca se disputan un tramo de 300 metros del Xallas

La Secretaría Xeral para o Deporte no intervendrá hasta que no haya un acuerdo entre las partes


carballo / la voz

Es apenas un tramo de 300 metros a partir de la presa de Fervenza, pero para piragüistas y pescadores tiene un valor enorme. El club ambiciona la turbina que le permitiría montar competiciones de aguas bravas construyendo un canal y para el coto, esa área es su principal activo porque se trata de un frezadero de truchas. Ambos colectivos saben que ese espacio degradado por la construcción de la central hidroeléctrica ejerce un poderoso atractivo sobre aficionados a ambos deportes incluso a nivel internacional.

El problema es que los pescadores, que son los que tienen de forma oficial el uso de esa parte del río, consideran que las dos actividades son incompatibles y la Xunta, que sabe del proyecto del canal de aguas bravas desde hace al menos seis años asegura que no intervendrá si no hay acuerdo entre las partes. Así lo dijo la Secretaría Xeral para O Deporte y lo dejaron caer tanto Augas de Galicia como Medio Ambiente.

La aproximación de posturas es muy difícil, sobre todo porque no se han celebrado reuniones formales. Todo contacto ha sido por teléfono y en unas circunstancias poco facilitadoras del diálogo,

Para Miguel Álvarez, representante la entidad que gestiona el coto, no habría ningún problema por que el canal se construyera «después de Ponte Olveira», pero la zona alta es intocable porque acoge los campeonatos. Se trata de un espacio de pesca sin muerte en el que se han llegado a capturar y, devolver al río, 2.500 piezas.

De la riqueza ictícola de este espacio da razón también Francisco José Campos Busto, agente facultativo medioambiental. También de las denuncias que ha tramitado por acciones sin autorización del club de piragüismo, de lo que se ha quejado también Salmo, que gestiona el coto.

Reconoce Campos Busto que el canal de aguas bravas podría tener un gran interés económico para la zona, pero también destaca la cantidad de pescadores que se desplazan a Olveiroa.

Considera el agente que sería necesario un acuerdo entre las partes y cree que el uso podría ser compartido, pero pone de manifiesto la importancia de tomar todas las medidas de seguridad. «Despois de ir facer campionatos por aí e antes de meterse na auga hai que desinfectar todo, desde o kayak ata as luvas ou o traxe e iso non se fai. No Ebro xa hai moitísimos problemas coas especies invasoras e nós imos ter o mesmo problema», asegura.

Para Kike Portela, el hecho de tener un canal de aguas bravas supondría una enorme ventaja para Galicia en general y para la comarca en particular. De hecho, la Secretaría Xeral para O Deporte está dispuesta a apoyar la iniciativa, pero siempre que haya consenso. Cada una de las partes, por otro lado, alega motivos políticos en este conflicto enquistado desde el 2013.

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