El cuidado del patrimonio etnológico recae en la iniciativa de particulares

Las instituciones han rehusado dar ayudas para restaurar un muíño en Baio por ser de titularidad privada


Carballo / La Voz

Muy cerca del instituto Maximino Romero de Lema, en Baio, hay un muíño tradicional todavía en funcionamiento, y en buenas condiciones. Es de una decena de vecinos, aunque realmente solo uno de ellos lo utiliza habitualmente y se encarga de los arreglos que va necesitando. Le hace falta una limpieza a fondo del canal del agua, aunque para llevarla a cabo la Xunta le pide, aparte, colocar unas rejas valoradas en unos 3.000 euros.

Quedan pocos elementos de este tipo que todavía funcionen y estén en condiciones de ser restaurados, y sin embargo las instituciones no se han prestado hasta ahora para aportar aunque sea una mínima ayuda económica para hacer frente a las reparaciones. «Hai xente que pasa por alí paseando e se para a mirar cando me ven moendo; e mesmo os rapaces do colexio poderían vir por aquí visitalo. Aínda que non se use moito para moer, eu creo que habería que telo ben conservado, porque é importante que non se perdan estas cousas», dice José Luis Lema, principal benefactor del Muíño das Quintas.

Él tiene su propio molino en casa, pero muchas veces se desplaza hasta el tradicional para darle uso y evitar que se vaya deteriorando por el abandono. Aunque solo puede usarse en meses húmedos, ya que cuando llega el verano el agua pierde fuerza y es imposible moler nada en él. «A canle perde bastante auga, de aí que haxa que facerlle uns amaños e limpala, así que en canto chega o mes de xuño case non leva nada de auga e xa non se pode empregar», señala José Luis.

Él se encargó de solicitar a la Xunta los permisos necesarios para llevar a cabo la limpieza, para la que le exigen que esté presente el guardarríos, pero hay una cláusula más que debe cumplir: «Pídenme que instale unhas reixas metálicas no principio e no final da canle, e iso pode ascender a 3.000 euros». Tres mil euros que tendría que poner de su bolsillo, ya que, cuando se trata de arrimar el hombro y hacer colecta, suele quedarse más solo que la una. «Xa se sabe que cando hai varias persoas é moi difícil poñerse de acordo», dice el baiés, que en alguna ocasión acudió a las instituciones para pedir algún tipo de ayuda para sufragar los gastos, pero la respuesta fue que «como é privado, non poden meter man», añade.

Siente pena, porque, aunque hasta ahora se ha conservado bastante bien, pese a su antigüedad, en cuanto se descuide un poco pasará como en la mayoría de los casos: se dejará ir. «Tamén se restaurou non hai moito un muíño xunto ao campo de fútbol e ao pouco tempo quedou desfeito. Co mérito que podía ter, e estando tan ben situado como está... Algunha xente non respecta nada», añade Lema.

Muy buena presa

Aunque mucha gente tiene ahora su propio molino en casa, lo cierto es que el Muíño das Quintas, de arreglarse, «podería dar servizo todo o ano», dice el baiés, ya que tiene una presa muy buena.

Y si, además de limpiar el canal, se sanease el tejado y la piedra y se retirase la maleza sería un elemento etnológico completamente visitable, a través del que se podría conocer de primera mano la historia y la tradición de antaño. «É moi antigo. Xa eu teño 63 anos e o acordo de rapaz, e xa daquela era vello!», dice Lema.

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