Varias dunas de la Costa da Morte son campos de estudio sobre los efectos del cambio climático

Una tesis doctoral quiere medir cómo afecta el aumento de la temperatura al metabolismo del suelo, así como a la flora y a la fauna


Carballo / La Voz

Los profesores Mariano Lastra y María Jesús Iglesias, del departamento de ecología y biología ambiental de la Universidade de Vigo, son los encargados de dirigir al alumno Hamza El Morabet en su tesis doctoral, en la que intenta probar las consecuencias del efecto invernadero en el suelo dunar.

Para ello, tras un año de investigaciones y muestreos previos, instalaron el pasado mes de septiembre unas cúpulas de metacrilato que posibilitan el aumento de medio grado centígrado en la temperatura. Las colocaron en Soesto (Laxe), Nemiña (Muxía) y Trece (Camariñas), además de en Corrubedo, y tienen previsto retirarlas en otoño, para obtener muestras significativas de al menos un año.

Miden, por ejemplo, la emisión de nitrógeno y fósforo al suelo, y de dióxido de carbono a la atmósfera; además de fijarse en el desarrollo de la fauna y la flora.

«Estamos convencidos de que el calentamiento global, aunque sea pequeño, tiene consecuencias», señala el profesor Lastra, y añade: «Por lo que sabemos de otros estudios, puede haber cambios de densidad, proliferación de especies invasoras...». En este último caso, a veces son difíciles de detectar, pues no siempre «compiten» con la flora local, sino que «llegan y se adaptan a vivir en el ecosistema».

El docente tiene previsto volver a pasarse por la comarca, junto con el doctorando, en junio y septiembre, para seguir recabando datos antes de la retirada de las pequeñas cúpulas que desde hace meses visten el paisaje dunar de la comarca.

La elección de estos cuatro puntos, señala Lastra, no es casual: «Son representativos y sirven como modelos de Galicia».

Un proyecto que, al finalizar, habrá supuesto más de tres años de intenso trabajo

El alumno de doctorado Hamza El Morabet lleva a cabo, junto con los directores de su tesis, la segunda fase de su proyecto de investigación. Primero tomaron muestras durante más de un año en los espacios naturales escogidos -que están «vírgenes», según Lastra-, seguidamente colocaron las cúpulas y en la tercera fase del proyecto compararán los resultados para obtener una conclusión.

Habrán sido, al finalizar, algo más de tres años de trabajo. Pueden parecer muchos, pero a juicio de Mariano Lastra harían falta algunos más para llevar a cabo una investigación que arrojara resultados de mayor interés. El problema está en la corta asignación que se les da a las tesis: tres años y medio como máximo.

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