El reparto de la xarda castiga a los barcos que llevan más tripulantes

Los palangreros se sienten perjudicados porque la distribución no sea personal


cee / la voz

La costera de la xarda, que finalmente para las cofradías de A Coruña se iniciará el lunes, ha dado lugar a todo tipo de gestiones entre los pósitos y la Dirección General de Recursos Pesqueros en Madrid, en la que cada uno ha presionado como pudo y, tal como era de prever, el resultado no ha salido al gusto de todos, o más bien de ninguno.

Especialmente perjudicados se sienten los palangreros de fondo, un total de cinco barcos de los que tres son de Muxía, que ven como el reparto que les habían prometido estrictamente por tripulante, porque creían que esa fórmula individual era la más justa para todos, al final se ha quedado a medio camino. «Quedou en 1.000 quilos por tripulante, pero cun tope de 5.000, co cal unha embarcación de artes menores que anda con tres homes e colle dous para a campaña ten os mesmos dereitos de captura que un que mantén sete ou oito postos de traballo durante todo o ano», se queja un armador, que pidió la reserva de su identidad, pero defendió que no hay nada más selectivo que el palangre, de fondo en este caso, con lo que no debería ser castigado en los repartos, porque capturan los peces uno a uno con anzuelos. Ni siquiera las artes de enmalle más tradicionales y de menor impacto pueden ofrecer nada parecido.

Insuficiencia

Sin embargo, lo que más preocupa en esta parte del sector es que la insuficiencia de cuota, en relación con el número de tripulantes y con los gastos propios de un barco de tamaño medio, dificulta mucho que los armadores se puedan aventurar en la costera. Dado el particular comportamiento de la xarda, que es una especie tremendamente voraz que empieza a entrar por las costas cantábricas y va bajando hacia el sur, lo habitual es que estos barcos se desplacen hacia los caladeros asturianos o cántabros para adelantarse en la captura. Ahora bien, en estas condiciones deben pensárselo mucho, porque los márgenes de rentabilidad se recortan, los gastos son elevados y realmente la costera tiene una duración muy limitada para encontrar ahí unos rendimientos que resulten atractivos.

Dentro de esa lucha de poder, se podría decir que en esta ocasión, que no suele ser lo habitual, han ganado la partida las embarcaciones de artes menores, aunque de una manera muy relativa, porque a la bajura gallega, pese a representar el 90 % de la flota, con más de 4.000 embarcaciones, únicamente le corresponde el 17 % de la cuota de xarda. En el caso de las cofradías coruñesas, que son las que plantaron la reunión con la Secretaría General de Pesca, le toca el 6,8 % de esos 20.277.500 kilos, a los que a última hora se sumaron otros 2.362.156, mediante el intercambio de derechos de pesca con otros países de la Unión Europea, precisamente para dar respuesta a las demandas de esta flota. Un reparto que también ha tenido sus consecuencias en Asturias, con la dimisión en bloque de los cabildos de 17 de las 18 cofradías del Principado.

Al margen de todo esto, queda aún por resolver la cuestión de fondo, que es la que perjudica de manera más directa a las flotas gallegas y, en consecuencia, a la de la Costa da Morte, que es el seguimiento de criterios históricos en el reparto, algo que, como destacan desde la Consellería do Mar, está avalado por sentencias judiciales e implica, por ejemplo, que a Cantabria -excluyendo el cerco y el arrastre que van por otra vía- le corresponde al 25,7 % de la cuota o a Vizcaya el 29,7, cuando a Galicia, donde esta pesquería es relativamente reciente, le toque solo el citado 17 %.

La falta de cuotas endémica del sector convierte el fraude en norma de funcionamiento

En general, aunque con muchos matices dependiendo del año, el sector y las campañas, las cuotas asignadas a muchos barcos de la zona no alcanzan para mantener los niveles de ingresos que sus propietarios consideran necesarios para hacerlos viables. ¿Cómo se explica entonces que sobrevivan? Un armador del cerco de la zona lo reconoce abiertamente y lo corroboran otros profesionales del sector: mediante la declaración de pesca de una especie que, en realidad es otra. A nivel fiscal nadie quiere jugársela y, por tanto, esas ventas sí aparecen declaradas, pero no como lo que realmente son, sino como otro pescado.

Un ejemplo muy significativo es el del cabalón, también conocido como xarda pintada, cuyas cifras de descarga, según estas fuentes, están claramente infladas debido a que ha sido sistemáticamente empleado para enmascarar jurel. De hecho, sus cifras fluctúan de manera muy significativa y el año pasado, por ejemplo, las descargas cayeron un 60 %.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El reparto de la xarda castiga a los barcos que llevan más tripulantes