Pueblos fantasma


El mercado enloqueció con la burbuja inmobiliaria. El resultado es que algunos pueblos se llenaron de inmuebles que nunca se ocupan, amén de las promociones a medio construir que quedaron para anidar pájaros. Todo ello demuestra que el mercado inmobiliario tenía una parte de ficticio y no respondía ni a las necesidades ni a las realidades. Un buen escarmiento para las políticas urbanísticas futuras y para evitar pueblos fantasma.

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