El fracaso de las políticas del rural queda al descubierto en Corcubión

Comunidades de base ven a la Administración más como enemigo que como aliado

Rosa Arcos fue una de las ponentes en la jornada coordinada por Boca de Sapo en Corcubión
Rosa Arcos fue una de las ponentes en la jornada coordinada por Boca de Sapo en Corcubión

cee / la voz

Las relaciones con la Administración a la hora de innovar en el agro, el monte y el mar se convierten en una auténtica tortura y los ingentes fondos europeos destinados desde hace más de 20 años al rural han supuesto, en términos generales, un rotundo fracaso, que se evidencia con la destrucción de actividad económica, la despoblación y el rampante envejecimiento.

Así ven, de forma muy genérica y cada uno con sus matices, la situación del rural de la Costa da Morte y de toda Galicia los participantes en la I Xornada de Desenvolvemento Sostible do Mar e do Monte que Boca de Sapo organizó en la Capela do Pilar de Corcubión y que fue un fracaso de público, pero verdaderamente enriquecedora en cuanto al nivel de los ponentes, su implicación en las comunidades de base y la capacidad tanto para diagnosticar problemas como para proponer soluciones.

De hecho, una parte importante de las exposiciones estuvieron destinadas a explicar experiencias singulares que han funcionado o no, pero que aportaron sus dosis de innovación en diferentes ámbitos. Así, el presidente de Asoar-Armega, Luís Rodríguez, contó cómo en sus campañas de limpieza iniciadas en el 2007 llegaron a retirar del mar 470 toneladas de basura contabilizadas en Sogama, pero también cómo tuvieron que cambiar la estrategia hacia una concienciación más dirigida a los colegios porque «a propia burocracia pechou as portas», con cuestiones de seguridad y demás. En la misma línea, José Manuel Iglesias detalló cómo en la comunidad de montes O Carballo, de Friol (Lugo), crían «porco celta e cabalo de pura raza galega», explotan apiarios, aprovechan la madera y las setas y se vuelcan en actividades sociales como la Rapa das Bestas, la Festa do Porco Celta, magosto, entroido... «Unha forma de entroncar a comunidade de montes coa vida parroquial», según detalló.

También salieron a relucir sinsabores como el de Ricardo Martínez Vidal, que reconoció que como cooperativista del mar se siente un completo fracasado. Pese a estar convencido de las enormes potencialidades del cultivo y engorde del erizo, la oreja de mar, el pepino de mar, las algas o incluso de los poliquetos, «como acuicultura de base, de baixo impacto» se quejó de que la tecnología y también las ayudas públicas acaban «nas mans de Stolt Sea Farm e de Pescanova e non na economía de base da sociedade». Además, todo ello a cambio de ofrecer al público «un produto alimentado con pensos e sobresaturado de antibióticos». De ahí que entienda que han fracasado en su intento de darle un impulso a la organización del mar desde la base, mientras las cofradías, de las que él también fue dirigente, «están sobresubvencionadas e non crean moi poucas estruturas», por lo que considera que «en canto quiten as axudas das 62 que hai quedarán cinco ou 10 porque son inviables. Non podes ter votos cautivos á conta da Administración pública», sentenció Vidal, dentro de un clima compartido desde el público en el que se llegó a definir a las cofradías como «caladoiros de votos».

Subvenciones

En un tono más conciliador y autocrítico, la presidenta la Asociación de Mulleres da Pesca, Rita Míguez, que fue patrona mayor de Arcade, reconoció que «despois de moitos anos recibindo subvencións non fomos quen de por o mar a a andar», mientras el presidente de Asoar incidió «Nós nin vivimos de subvencións, nin queremos que se nos pague de vivir da pesca», pero sí reclamó que el sector es la «base económica máis importante do litoral» porque «cada permex é un posto de traballo e por cada un créanse 4-5 postos en terra».

La presidenta de las mujeres rurales, Rosa Arcos, fue bastante más allá en su análisis, al incidir en que algo falla cuando ellas conocen gente que recurren al micromecenazgo ante la imposibilidad de encajar sus proyectos en los modelos que ofrece la Xunta. Considera que «pacto necesario entre o rural e o urbano», falla cuando desde la ciudad se le pide a la gente del rural que cuide del 80 % del territorio, que proteja el medio y que apueste por la sostenibilidad y la agricultura ecológica; todo ellos sin servicios básicos que en teoría están garantizados por ley, como la sanidad o la educación.

«Existe un chanzo moi grande entre o produtor e a Administración, á que ve máis como un ente negativo para xerar problemas que como un apoio», cree José Manuel Iglesias, para quien se ha perdido incluso el contacto que tenían los técnicos de Extensión Agraria que recorrían el territorio. «A innovación non se está apoiando realmente. As axudas enfócanse ao de sempre. Está todo moi pensado para as grandes industrias, porque a nivel político é moi fácil de vender que xeran moitos postos de traballo, cando realmente os están quitando de outro lado», añade este miembro de la mancomunidad de montes de Friol, que está convencido de que la única fórmula que tienen los pequeños productores para llegar a la Administración es el cooperativismo regional. «O ideal sería que nos repercutise o prezo do que custan as cousas, pero vivimos no sistema que vivimos e sabemos que iso non vai acontecer a curto prazo, así que ás estruturas de tipo familiar o que nos queda e xerar sinerxias e crear positivismo, polo menos».

«Daste conta de que se está formando un círculo maligno no que todo é postureo»

El presidente de Boca de Sapo, Francisco Santiago López, Paco Perú, asegura que la mayor parte de lo que se dijo en las jornadas es conocido, aunque en su caso particular le ha servido para reafirmar convicciones bastante pesimistas. «Daste conta de que nos están chuleando, que as políticas están ao servizo das grandes corporacións -basta ver agora o exemplo dos anuncios ENCE na televisión- e de que se forma un círculo maligno no que todo é postureo, todo está viciado e os recursos públicos, particularmente as axudas que veñen da Unión Europea, non se están canalizando a onde teñen que ir. Parece que a Administración todo o que toca o corrompe», afirma el principal responsable de la organización, que en su introducción agradeció de manera sarcástica la implicación de la corporación municipal de Corcubión, de los concellos vecinos y de la propia sociedad. Le parece una verdadera pena que la gente no respondiese -algo que de Corcubión ya esperaba «porque a xente vive de costas a todo isto»-, porque el nivel de los ponentes fue verdaderamente notable y se prestaron para «aprender moito, para que caesen moitas vendas dos ollos».

Desde de su colectivo lanzan la voz de alarma porque «a utilización masiva dos recursos naturais é inviable e faise preciso sentar as bases para tocar o vello modelo depredador e insolidario por políticas sustentábeis».

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