Marcela y Elisa reviven en A Coruña y aún esperan en la Costa da Morte

En abril habrá una ruta guiada. Calo, Couso o Dumbría fueron parte de su vida


carballo / la voz

Marcela y Elisa, la dos maestras protagonistas de la que se ha dado en considerar como la primera boda entre mujeres en España, están de nuevo en el centro de la actualidad. Ya empezó a rescatarse su fama, inmensa a principios del pasado siglo, el año pasado, con la presentación de una obra de teatro que recrea sus vivencias y atrevimientos. Pero mucho más ahora, con el estreno de la nueva película de Isabel Coixet, dedicada a la pareja. También suelen ser un icono muy citado en actos de la comunidad gay, y en A Coruña ha habido actos al respecto.

Su celebridad (y representatividad) va a más, y de hecho el mes que viene, en Semana Santa, comenzará en la ciudad de A Coruña una ruta guiada por los lugares que formaron parte de su peripecia, desde la iglesia en la que se casaron, la de San Jorge, hasta la pensión en la que pasaron su noche de bodas, que ya es casualidad que se llamase Corcubión, en la calle San Andrés. Para tener toda la información y hasta anotarse ya hay una web específica: http://www.elisaymarcela.com. Está previsto para quince personas por tour, caminado por todos esos espacios, y con un cierto nivel de teatralización. Si hay interés suficiente, seguirán cada semana. Una persona vinculada a la empresa promotora señaló que por ahora no hay nada pensado a la Costa da Morte, pero es cuestión de proponerlo.

Y es que, en efecto, en la comarca nunca se ha aprovechado el tirón social, cultural y mediático que tienen las dos mujeres. Incluso Emilia Pardo Bazán creó el personaje de la baronesa de Dumbría. No solo en este lugar, central y clave en la historia. En la hemeroteca de La Voz se puede leer hasta la crónica de cuando la madre de Marcela acudió a la vivienda dumbriesa para vender todos sus muebles y enseres: «Denota esto que ni Marcela ni su esposo piensan volver a poner los pies en Dumbría», dice el texto con ironía.

Tampoco los otros lugares de paso, como la escuela de Couso, Coristanco, a donde enviaron como maestra interina a Elisa Sánchez Loriga. Mientras, a Marcela Gracia Ibias le asignan la de Calo, en Vimianzo, donde estuvieron unos siete años. Marcela fue después para Dumbría, y con ella su pareja. Un supuesto enfado de las dos ante los vecinos fue el inicio de una escenificación que llevaría anunciar de paso que se casaría con Mario, que en realidad era Elisa disfrazada de hombre.

Marcela y Elisa, una boda de cine

Gracia Novás

El casamiento de dos mujeres que conmocionó la sociedad gallega en 1901, y que llegó al cine de la mano de Isabel Coixet, es hoy todo un icono de la libertad sexual

Faltaban diecisiete años para que el primer ministro británico Lloyd George y su Gobierno aceptasen, en febrero de 1918, aprobar la ley que concedía el voto a las mujeres -eso sí, ¡mayores de 30 años!-. Los derechos femeninos seguían pisoteados por un mundo heteropatriarcal. La primavera de 1901 vivía sus últimos días. Las sufragistas inglesas peleaban por sus aspiraciones en un ambiente en que su propia reina Victoria las aleccionaba con aquello de «dejad que las mujeres sean lo que Dios quiso: buena compañera para el hombre, pero con deberes y vocaciones totalmente diferenciadas». Apenas unos meses después del fallecimiento de la poderosa monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, emperatriz de la India, en Galicia, la coruñesa María Elisa Carmen Sánchez Loriga y la burgalesa Marcela Gracia Ibeas, dos féminas rebosantes de amor, discreción y audacia decidieron casarse.

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