Las marcas de calidad de la Costa da Morte encallan o se eternizan

La promovida por el GDR es la única que avanza de manera firme y pronto verá la luz


cee / la voz

La singularidad de los productos y servicios que se ofrecen en la Costa da Morte en ámbitos variados que van de la artesanía al turismo pasando por la alimentación han sido a lo largo de los últimos años objeto de diversas iniciativas que o bien no acaban de cuajar o su puesta en marcha se eterniza en el tiempo sin que se vean resultados concretos.

Ahora todo indica que esa parálisis puede llegar a su fin a través del GDR Costa da Morte, que asumió como propio un proyecto que no pudo sacar adelante la Fecom por cuestiones burocráticas, y en el que el grueso del trabajo está realizado, con lo que debería ser cuestión de meses que empiece a verse la parte más pública, que es la de la promoción e incorporación de los socios que deseen formar parte de ese sello de calidad.

El gerente de la entidad, José Antonio Vila, explica que, tal como pretendía hacerlo la Fecom, el Agader solo podía subvencionar una parte mínima, ya que las propias bases de las ayudas establecen unos criterios distintos para los proyectos que presentan entidades particulares y para los que desarrolla el GDR, que puede asumir estas iniciativas como gasto o inversión propia. Así se hizo y ya el año pasado celebraron las reuniones con empresarios y presentaron toda la documentación para los registros nacional y europeo, que ya les han venido aprobados sin alegaciones, con lo que ahora ya van a empezar con la divulgación y la promoción. De hecho, ya está seleccionada la empresa encargada de los trabajos y en las próximas reuniones cuentan con cerrar un calendario de actuaciones, después de que recibiesen recientemente las aprobaciones necesarias.

Bien diferente es la situación de otro de los grandes proyectos en este sentido de la distinción de calidad, el del encaje de Camariñas, que no acaba de arrancar pese a que hace más de un decenio que la idea está encima de la mesa y se han llevado a cabo algunos movimientos al respecto en diferentes épocas. La alcaldesa y delegada de la Mostra, Sandra Insua, reconoce abiertamente que en lo que queda de mandato ya no les va a dar tiempo a sacarlo adelante. Eso sí, no significa que hayan desechado la idea y confía en poder impulsarla si revalidan el gobierno.

Aquí, el principal problema es la atomización del sector y la necesidad de poner de acuerdo a un número muy amplio de personas, sin que exista detrás un tejido empresarial sólido articulado como tal, pese a que la entidad propia del producto y su valor singular está más que acreditado.

A partir de ahí hay una serie de proyectos esbozados, iniciados o por los que se apostó en algún momento que han caído en olvido o, simplemente, no se les dio el impulso necesario para que se consolidasen. Al margen de iniciativas locales, destaca la inclusión de Carballo en la reserva de la biosfera Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo, que también llevaba aparejada una marca de calidad, o también el distintivo en ese sentido que desde el departamento local de Promoción Económica se pretendía para los establecimientos carballeses.

El distintivo Galega 100 % para la leche, que incluye empresas a las que le venden más de medio millar de granjas de la zona, aunque sigue en los envases también ha perdido fuerza promocional. Y en el turismo es donde más iniciativas a medio gas de este tipo se han producido. La última promovida por Laxe para la CMAT, de entrar en el Sistema Integral de Calidad de Turismo en Destino (Sicted) o el intento en los negocios de Fisterra.

Los productos del mar son los que más claman por sellos distintivos propios de la zona

En julio del 2009 el producto cormelán llegaba a la lonja coruñesa en cajas con el lema Percebe do Roncudo y la acogida fue tan positiva que los comercializadores querían quedarse las cajas. Eso da una idea del potencial que los productos del mar de la zona podrían alcanzar con verdaderas marcas de calidad propia, pero sí es cierto que hay algún trabajo genérico hecho a otros niveles, por ejemplo a través de PescadeRías.

Ante esas carencias, el percebe del Roncudo o el berberecho de Baldaio acaba diluido en las cadenas de comercialización hasta el punto de perder, en muchos casos su identidad y ese valor diferenciador.

Aunque de vez en cuando se dejan ver buenas intenciones, poco o nada con éxito se hace al respecto. Cerdeimar y el GAC presentaron a bombo y platillo en el 2013 Mariscos de Camariñas, pero fue algo que se quedó en subvencionar instalaciones y que como marca no ha tenido un mínimo de desarrollo.

Buen envoltorio

Los productos sin nombre es como si no existiesen. Como si careciesen de valor, al menos del valor que se merecen y que pueda contribuir al desarrollo de la empresa o la sociedad que lo genera. En la Costa da Morte no se le ha dedicado tiempo ni recursos a ponerle la reluciente etiqueta de una marca a sus recursos de gran nivel. De poco sirven muchos otros esfuerzos si no se sabe envolver bien lo que de verdad tiene gran atractivo.

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