Los sistemas dunares chocan de frente con las prácticas fijadas en la costa de la zona


Los sistemas dunares son un crisol de riqueza biológica en todo el mundo civilizado, hasta el punto de que el Ministerio de Medio Ambiente, dispone de un manual de 234 páginas exclusivo de como restaurarlas. Sin embargo, en la Costa da Morte aún son vistas, en muchos casos como un incordio, en lugar de como un activo.

El caso paradigmático probablemente sea el de Laxe, donde este pasado mes de julio unos simples carteles para protegerlas fueron interpretados por algunos vecinos como que se les estaba privando del acceso a la playa. Por no hablar de la arena del paseo, que da por sí sola para un serial literario, y que, junto con el dragado del puerto, parece, ahora sí, en vías de una actuación.

Sin embargo, el gran protagonista, al menos en lo económico, de los ambientes litorales, son las pasarelas de madera, ya sean sobre dunas o en otro tipo de entornos. Aunque vistosas y cómodas, se han demostrado como estructuras claramente ineficientes, por su falta de durabilidad y alto coste de mantenimiento. Los ejemplos son numerosos, porque solo de planes europeos hay varios millones de euros invertidos en la zona en estas obras. Ahora mismo, las que presentan mayores necesidades son las ya citadas de Muxía, incluídas las de las Caldeiras do Castro, o de Laxe, aunque prácticamente todos los concellos costeros tienen tarea por delante para recuperarlas.

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