Un doctor en Derecho de Roma

José Luis Ramos Blanco, abogado de la parroquia zasense de Roma, acaba de leer su tesis sobre las serventías, una figura jurídica sobre el derecho de paso entre fincas amparado en la costumbre


Carballo / la voz

José Luis Ramos Blanco (30 años) es un letrado que trabaja en el despacho de Castreje & Co Abogados (su fundador y titular es de Cipriano Castreje, de Fisterra). Desde hace unos días es doctor en Derecho por la Universidade da Coruña, donde hizo su carrera. En concreto, ha preparado su tesis en el área de Derecho Público, y en concreto en el departamento de Derecho Romano. Sería demasiado fácil el chascarrillo de que José Luis también es un poco romano, pero lo cierto es que no se trata de ninguna mentira: sus orígenes familiares en están en la parroquia de Roma, en Zas, de donde es su madre, localidad a la que ha estado más vinculado toda su vida (su padre es de Subeiro, en Serramo, no muy lejos).

Pero José Luis, especializado en Derecho Internacional Privado (se encarga sobre todo de daños, derecho bancario, reclamaciones de emigrantes o en el extranjero) tiene una vida con toque internacional, ya que nació en Lyss, en Suiza, y allí vivió hasta los 16 años. Un hecho clave sobre todo para su dominio de los idiomas (alemán, suizo, francés; inglés, en el que ha redactado una parte de la tesis; portugués, entiende el italiano... además de los evidentes), y desde luego para su trabajo. Aunque cuando vino a España residió en A Coruña, su relación personal y familiar con Zas ha sido una constante.

Tras su licenciatura, realizó un máster de estudios europeos durante un año, además de un posgrado en la Universidade de Santiago sobre Derecho de sucesiones y de familia. Aunque la mayor parte del tiempo, unos cinco años, los ha dedicado a su doctorado, centrado en el análisis de las serventías. Se trata de una figura jurídica propia del derecho foral gallego (aunque haya casos similares en otros puntos), que consiste en un derecho de paso. Parecido a la servidumbre de paso habitual, pero con matices, vinculados sobre todo a la costumbre (como tal aparece recogido en las leyes autonómicas del 95 y el 2006).

Ramos explica que ese derecho de paso existe entre fincas por las que no pasan físicamente los caminos. «Eu déixoche pasar, ti déixasme pasar», resume gráficamente este abogado para explicarlo. No se pueden dañar los eventuales cultivos, claro. Por eso a veces se tienen en cuenta a la hora de pactar los pasos: por ejemplo, el colindante siembra primero para que el otro pueda pasar después, y viceversa, y en la recogida de cosechas, lo mismo. Una actitud colaborativa para ayudarse mutuamente, pero también para garantizar los derechos de cada uno. «Existe en toda Galicia, pero ten moitas variantes», señala. «É temporal, depende da época do ano, dos cultivos agrícolas, das épocas de recolleita... Non é uniforme, vai incluso por días, ata que se acabe o traballo. Hai case tantas serventías como veciños ou parroquias», indica, en un símil claro y tal vez exagerado, pero en el fondo no tanto.

En el origen están los acuerdos verbales, con la evidente dificultad de prueba. La actual legislación no lo recoge así, sino con una especie de copropiedad: unos ceden una parte, y los otros, otra, en vez del histórico derecho de uso. Por tanto, se asimila a algo permanente, no temporal. Por tanto, es especificidad gallega queda más o menos en un segundo plano. Y lo curioso es que no se discutía su existencia, de hecho ha generado mucha jurisprudencia, pero también es cierto que originaba muchos problemas. Con ley o sin ley que la describa y regule, la serventía sigue existiendo. Sin ir más lejos, en su Roma familiar. Por unos motivos o por otros, a José Luis le gustó esta figura y la ha estudiado a conciencia, con el apoyo de otros expertos en la materia, sobre todo los que le han dirigido la tesis.

Todo esto le va a quedar como trabajo doctrinal, contribuyendo al estudio del derecho foral autonómico. Su día a día trata sobre las numerosas cuestiones que se plantean desde Galicia con ramificaciones en otros países. Suiza aparece mucho en las materias que trata, pero también Bélgica, Francia... Lo que más le gusta es poder echar una mano a sus paisanos. «Axudas a alguén da túa terra, e iso é moi gratificante», confiesa.

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