Ortigueira, el municipio de la provincia con más farmacias por habitante

En Vilasantar ya no hay ninguna, en Val do Dubra o Ames son las ratios más bajas, casi tres por cada 10.000 vecinos


Ferrol / la voz

Ortigueira tiene poco más de 6.000 habitantes y seis farmacias; mientras que Ames cuenta con más de 30.500 vecinos y ocho boticas. La crisis demográfica ha generado situaciones paradójicas para un servicio que es la primera asistencia sanitaria, el consejo que está más cerca. El hecho de que en municipios como el ortegano exista una farmacia por cada mil habitantes es junto con la rebaja de los márgenes un drama para los farmacéuticos que esperan con ansia una nueva ley que en breve reordenará un mapa desajustado.

Desde el Colegio de Farmacéuticos recuerdan que para asegurar su supervivencia las cifras deberían marcar una farmacia por cada 1.000 o 1.200 habitantes, un límite al que casi no llegan un buen número, en especial en lugares pequeños como Carnota, As Somozas, Cerdido o A Baña, donde por cada mil vecinos hay una farmacia que no tiene tantos ingresos como las que están ubicadas en las ciudades, pero aporta los mismos servicios y debe asumir guardias como las 68 que hay en Santiago (siete por cada 10.000 habitantes), las 133 de A Coruña o las 37 de Ferrol (en ambas ciudades hay unas cinco por cada 10.000 vecinos).

23 nuevas

A finales del año pasado se publicaron las listas de los aspirantes al concurso de nuevas farmacias, que suponen 41 nuevas oficinas en toda Galicia, de las que 23 serán en la provincia, para los municipios que más crecen, como Narón, Oleiros o Ames. Volverá a ser un concurso reñido, porque por cada nueva licencia se presentan algo más de 14 profesionales (cerca de 700 en total). En cuanto se adjudiquen, en función de los méritos que presenten, se otorgarán las boticas en un acto público en el que los afortunados podrán elegir el destino que más les convenga.

Seis reciben ayudas porque no llegan a la facturación mínima

La crisis demográfica ha agudizado aún más los problemas en un sector en el que hace una década eran infrecuentes los problemas económicos. Sin embargo, la Xunta concede ayudas a seis despachos de la provincia para que mantengan su asistencia a pesar de que su facturación compromete el negocio. Los responsables del Colegio de Farmacéuticos explican que estos apoyos suponen entre 100 y 800 euros mensuales para aquellos casos en los que la caja recauda menos de 11.500 euros cada 30 días.

Estas boticas están tipificadas como VEC (de viabilidad económica comprometida) y se encuentran en zonas rurales, donde pugnan por no echar el cierre, como sucedió con algunas en los últimos años.

Cierre en Vilasantar

La de Vilasantar es una de las farmacias que no soportó la crisis demográfica y ni siquiera pudo ser traspasada. Terminó desapareciendo, aunque los mil vecinos de este municipio cuentan ahora con un botiquín o la opción de desplazarse a Curtis, donde hay dos, o a Oza, donde hay otras dos.

«La última luz que se apaga en un pueblo siempre es la de la botica, es el servicio que más aguanta de todos»

Héctor Castro preside el Colegio de Farmacéuticos de A Coruña y alerta sobre los problemas de aguantar en las zonas rurales, donde el servicio es casi imprescindible, y la crisis derivada de la bajada del precio de los medicamentos sobre la que asegura que está provocando el problema más temido para los farmacéuticos: el desabastecimiento de medicamentos.

-En Ortigueira hay una farmacia para menos de mil habitantes...

-Claro, esas cifras tenían sentido cuando el censo de ese municipio era mucho mayor, pero se ha ido despoblando y seguimos manteniendo el mismo servicio. Normalmente la última luz que se apaga en un pueblo siempre es la de la farmacia, es el servicio que más aguanta. Se van los bancos, se van los ultramarinos, pero ahí sigue la farmacia. Aguanta hasta que es totalmente inviable. Galicia solo crece alrededor de las ciudades, por eso la otra cara de la moneda está en Ames, Narón, Culleredo y Oleiros, por ejemplo, donde hacen falta más. El reparto de los despachos se regula no solo en función de la distancia entre las farmacias, también por la densidad de población.

-Para esas zonas habrá más aperturas gracias al concurso...

-Así es, aunque esas aperturas son un poco controvertidas, porque tal vez se necesitase más redistribuir las que ya hay y no crear nuevas abocando a las que ya están en funcionamiento a quedarse en una situación muy delicada.

-¿Se podrían hacer traslados?

-Una farmacia se puede trasladar siempre dentro del municipio en el que se ha concedido la licencia. Nosotros en la próxima ley de ordenación farmacéutica, que está pendiente de publicación, hemos intentado trabajar con la Xunta para que se produzca una reorganización y las que estén en zonas que han perdido población se puedan mover a un espacio donde puedan ser viables y dar un servicio público que es fundamental, porque el farmacéutico es el sanitario que está más cerca de los pacientes las 24 hora del día. La media que tenemos en la provincia suele ser suficiente para que puedan seguir con su labor, algo que permite que el 99 % de la población disponga de una en el municipio en el que reside y esto no sucede en sistemas de otros países, donde prima la rentabilidad y solo se abren donde hay un número de clientes importante.

-¿Con qué otro problema lidian?

-La bajada de precios, los márgenes económicos son cada vez más pequeños. Esto genera problemas graves, como es el desabastecimiento de medicamentos. Ya no podemos conseguir algunos fármacos y hasta se han tenido que cambiar tratamientos por ello. Hasta vienen a recomprarlos de otros países por lo baratos que son aquí.

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