Cien muertos en las carreteras de la Costa da Morte en el último decenio

El 2018 echó el cierre con los peores registros de siniestralidad viaria desde el 2011


Carballo / la voz

Los datos de siniestralidad en las carreteras dejan un escalofriante balance de cien fallecidos en el último decenio en la Costa da Morte. Son cifras que reflejan una realidad, a la vez que un drama familiar. Las estadísticas indican que cada año pierden la vida una media de diez personas en la red viaria local. Solo en el 2018 perecieron 12, en el que ha sido el peor registro desde el año 2011 e igualando con el contabilizado en el 2014.

La trágica y elevada siniestralidad del pasado año ha seguido una tendencia paralela a la computada en el conjunto de la comunidad gallega. Tal y como avanzó ayer el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, «Galicia cerró el 2018 con el cuarto mejor dato histórico en siniestralidad vial, aunque con un crecimiento con respecto al 2017, con 76 personas fallecidas en carretera». En el caso de la Costa da Morte, los números son más que evidentes, a la vez que preocupantes: de los 4 muertos registrados en el 2017 se pasó a los 12 del pasado año.

Y todo ello, pese al incremento de las campañas preventivas de la Dirección General de Tráfico (DGT) en colaboración con Tráfico de la Guardia Civil de A Coruña y del puesto de Corcubión y algunos puestos de la Policía Local, de forma especial, de Carballo.

Controles masivos

Los controles preventivos se intensificaron el pasado año en el conjunto de la red viaria de la Costa da Morte, tanto en las carreteras principales como en la red secundaria, hasta tal punto que, por primera vez, Tráfico de la Guardia Civil desplazó hasta la zona un camión y una furgoneta camuflados para controlar el uso de dispositivos móviles al volante y vigilar las velocidades de los vehículos. A estos operativos hubo que añadir los controles para detectar alcohol y drogas en los conductores.

Estas tareas de vigilancia por parte de las patrullas de la Guardia Civil fueron una constante en la AC-552 (A Coruña-Cee), AC-550 (Cee-Ribeira), AC-432 (Vimianzo-Camariñas), la autovía de la Costa da Morte, sobre todo en la salida de Baio (en el tramo limitado a 80), la AG-55 (peaje de Carballo) y las conexiones con Santiago (DP-1914), Santa Comba y A Silva-Cerceda, en esta última tanto desde Carballo como desde A Laracha.

Sin freno

Y pese a este aumento del control en la red viaria, el trágico balance de víctimas se volvió a disparar en el último ejercicio. No solo eso, sino que en algunos concellos, como Carballo, las denuncias contra conductores por vía penal fueron superiores, tanto en el 2017 como en el 2018, a las infracciones meramente administrativas.

Reducir la velocidad

De ahí que, tal y como apuntó ayer el delegado del Gobierno en Galicia, «se acaba de aprobar una reducción en el límite de velocidad en las carreteras convencionales, de 100 a 90 kilómetros por hora», con la clara finalidad de «llegar a las cero víctimas» en un espacio corto de tiempo.

Javier Losada dejó claro que seguirán las campañas específicas de vigilancia de velocidad, del uso de los sistemas de seguridad y retención de menores o del estado de los vehículos. Pero la realidad es que este objetivo de «víctimas cero» está lejos de cumplirse. Por lo menos en la Costa da Morte. O eso es lo que se desprende de la evolución de las cifras del último decenio.

De las 12 víctimas mortales registradas el pasado año, diez fueron varones y dos, mujeres, una de ellas iba de acompañante en un vehículo. Además, del total, dos eran jóvenes: un larachés de 30 años y un coristanqués de 27.

También cabe destacar de estas nefastas estadísticas, las elevadas cifras de peatones fallecidos. En el 2018 fueron tres varones, de 47, 85 y 88 años, de Cabana, Camariñas y Carballo, respectivamente.

De hecho, las cifras de atropellos mortales se mantienen en unos guarismos similares en los últimos años, con porcentajes que oscilan entre el 25 y el 30 % del total de víctimas contabilizadas en las carreteras de la Costa da Morte.

Cinco tractoristas perdieron la vida el pasado año

El 2018 se cerró con cinco víctimas mortales en la zona a los mandos de un tractor. Tres de ellas en accidentes laborales y otras dos en siniestros viarios.

Dentro de este segundo apartado cabe citar la muerte de un tractorista de 78 años y vecino de Dombate en la carretera de titularidad autonómica AC-430, a su paso por Fornelos, en la tarde del 8 de febrero.

El otro trágico siniestro ocurrió en el mes de septiembre. Un larachés de 62 años perdió la vida tras volcar el tractor que conducía en una pista forestal del lugar de Balvís.

Algo falla

Pese a unas campañas televisivas cada vez más agresivas e impactantes y pese al aumento de los controles en la Costa da Morte, las cifras de personas que se dejan la vida en la carretera no paran de crecer. Algo falla. Las medidas preventivas no parecen surtir el efecto deseado, y lo peor, el transporte público es claramente deficiente e ineficaz en una comarca que sufre los efectos devastadores del envejecimiento y dispersión poblacionales.

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