«Los voluntarios dan buen rollo, iluminan y generan subidón»

Loreto Silvoso
LORETO SILVOSO A CORUÑA / LA VOZ

CARBALLO

CESAR QUIAN

Más de 1.100 voluntarios en la provincia colaboran con la AECC. La mayoría son mujeres, como Beatriz Benito Bañuelos, que además forma parte del consejo provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer

09 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Beatriz Benito Bañuelos tiene la «B» de «buena» incrustada en las iniciales de su nombre. Ella es una de las voluntarias más veteranas de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

-¿Qué le llevó a colaborar con la AECC en A Coruña?

-Fue un impulso. Un día me pregunté: «¿Por qué no ayudar?».

-Se supone que están más sensibilizados los que viven la enfermedad de cerca.

-Bueno, yo perdí a mi padre de cáncer; pero decidí hacerme voluntaria varios años después.

-La fase de duelo había pasado.

-La decisión fue serena y muy meditada, porque involucrarte en algo como esto implica una gran responsabilidad.

-¿Cuál es su función?

-Soy voluntaria de acompañamiento. Presto apoyo, sobre todo en domicilios, a pacientes que necesitan esa cercanía. Para ellos somos una ventana a la calle. Y, mientras estamos, la familia tiene la posibilidad de desconectar.

-¿Por qué son necesarios los voluntarios?

-Porque son capaces de patearse la calle y trabajar mucho, con pico y pala, para conseguir una moneda para la investigación.

-¿Qué es ser voluntario?

-Ser voluntario es ser luz, como dijo Luis Galindo, el conferenciante, en la reunión que celebramos el pasado 1 de diciembre en ExpoCoruña con 450 voluntarios de la provincia de A Coruña. Son personas que dan buen rollo, iluminan y generan subidón.

-¿Acaso usted está siempre de buen humor?

-En absoluto. Soy protestona y cascarrabias. Hay momentos duros. Hay días en los que llegas a casa como si hubieras corrido la media maratón. Te come mucha energía. Pero es un agotamiento solo a nivel emocional.

-Y es satisfactorio a la vez.

-Sí. Ser voluntario es tan necesario como satisfactorio.

-¿Cuál es el mejor día del año?

-El día de la carrera contra el cáncer es muy bonito. Se celebra en esa época del año en la que ya se acerca el verano y, además, a mí me motiva mucho, porque soy corredora.

-Ahora parece que cada oenegé o asociación tiene su propia carrera popular para recaudar fondos. ¿Está muy reñido el panorama de los runners solidarios?

-Hay mucha competencia, pero lo bueno es que los runners no pierden comba. ¡Van a todas las carreras! [Risas] En serio, creo que está bien, es un sistema muy sano y, para recaudar, sirve.

-Luego está la otra parte. ¿Cuántas camisetas de carreras populares acumula en su armario?

-¡A mí me comen las camisetas! Colecciono dorsales y camisetas que da gusto [Risas].

-Confiéselo, ¿nunca ha intentado desviar su camino del voluntario que aborda a los transeúntes por la calle, hucha en mano? Lo cierto es que cada vez son más...

-Mire, yo trabajo de funcionaria en Aduanas, en A Coruña. Todos los días me coincide atravesar el bulevar de la plaza de Lugo y claro...

-No me diga que los voluntarios también hacen eslalon para esquivar a los otros voluntarios.

-Le confieso que, a veces, me he descubierto a mí misma haciendo eslalon para esquivar voluntarios. Bueno, o me paro y les explico que ya soy socia de varias entidades y que en algún punto tengo que poner el límite. Les digo que a las personas que tienen que captar es a las que no se han sumado a ninguna oenegé. También es verdad que notamos el efecto devastador de los escándalos que hubo antaño de Intermón o de otras organizaciones, porque repercute en todas.

«Mi trabajo en la AECC me supone dos horas y media a la semana, como mucho»

Cuando lea estas líneas, Beatriz Benito Bañuelos estará buscando auroras boreales por el Círculo Polar Ártico. Es un viaje a Noruega con el que llevaba tiempo soñando, pero pronto estará de vuelta en la sede de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), en la plaza de Maestro Mateo. Esta risueña voluntaria nació hace 46 años en Monforte de Lemos y lleva siendo vecina del barrio de Riazor desde que era un bebé. Ahora se ha ido a vivir un poco más arriba, a la zona de San Pedro de Visma.

-¿Qué es lo mejor de vivir en esta zona?

-Es como estar dentro y fuera de la ciudad a la vez. Vivir en San Pedro de Visma me permite salir a correr al lado del mar en cualquier momento; y respirar su olor. Vivir aquí es fantástico.

-Me da que es una coruñesa muy fan.

-Sí, soy muy coruñesa. Me quedo con el paseo marítimo y con mi barrio.

-¿Hace mucho que corre?

-¡Qué va...! Empecé hace tres años o así. Ahora estoy entrenando para correr la media maratón de Vigo-Baiona, la Vig-Bay, el año que viene.

-¿Es su próximo reto?

-Sí. Y el año que viene quiero hacer una travesía a nado en el mar. Estoy en ello.

-¡No se aburre!

-Así es. Siempre estoy imaginando algo, nunca me aburro. También me gusta mucho leer.

-Y aun así le queda tiempo para acompañar a pacientes de cáncer y a sus familias en el programa a domicilio y para formar parte de la junta directiva de la AECC. ¿Cuántas horas le dedica a la semana?

-Pues... de media puede suponer unas dos horas y media a la semana, como mucho. Hay momentos puntuales en los que precisan más nuestra ayuda, pero no mucho más.