Llega el robot «de pulsera» al Chuac: avances en materia sanitaria

El Chuac adiestra a especialistas del resto de España en el manejo de un dispositivo de suturas que traslada el gesto de la muñeca del cirujano con mayor agilidad y precisión


A Coruña / la voz

No tiene cuerpo metálico central y brazos sincronizados informáticamente, no, pero «es como un mini-robot a modo de espada corta que se ancla a nuestra muñeca en una especie de arco, como una pulsera», explica José Noguera Aguilar, jefe de Cirugía General del Chuac. Es el director, junto con Javier Aguirrezabalaga, del primer curso sobre robotización de las suturas quirúrgicas que se organiza en España con este novedoso instrumento.

El FlexDex, que así se denomina el aparato diseñado por investigadores de la Universidad de Míchigan (EE. UU.), viene a ser como una prolongación del brazo del cirujano y para adquirir la habilidad necesaria para utilizarlo se acaba de celebrar en el Centro Tecnolóxico de Formación un taller intensivo y reducido para media docena de especialistas de Barcelona, Valencia, Santander y Pontevedra. Los alumnos no solo ensayaron en simuladores, sino en tejidos animales, y prolongarán el curso en estancias de formación en el hospital coruñés, operando casos reales bajo la tutorización de los cirujanos locales.

Este ha sido «el primer curso de muchos», vaticina el responsable de un servicio que ejerce de equipo de formación y ha sido también el primero del país en utilizar en la práctica clínica, con pacientes reales, una herramienta innovadora que «agiliza las operaciones y aporta seguridad», resume el especialista.

Seis casos reales

Por el momento, lo han utilizado en media docena de pacientes, «y antes en incontables horas de simulación», precisa Noguera. En todos los casos, se aplicó en intervenciones de cirugía laparoscópica para el tratamiento de cáncer colorrectal y en operaciones de suelo pélvico, aunque su uso también se proyecta para cirugía bariátrica o casos de obesidad mórbida.

El FlexDex es una herramienta de mano específicamente creada para pequeñas incisiones y suturas complejas que exigen precisión. El que está a cargo de operar, lo agarra y se engancha la pulsera, de modo que el centro de rotación del aparato está en el mismo punto que la muñeca del médico, de ahí que funcione como una extensión de su brazo... y sus movimientos.

«No solo te permite ir de izquierda-derecha, o de arriba-abajo, sino movimientos compuestos, con profundidad, giros más amplios... lo que hace es transmitir el gesto de sutura a la punta de la espada, a la aguja con la que se cose», explica Noguera antes de remarcar que, además, se trata de un elemento flexible, no rígido, lo que facilita aún más la práctica quirúrgica.

Precisamente esa capacidad, mayor que la de la mano humana, lo hace especialmente idóneo para realizar suturas minuciosas y complicadas dentro del cuerpo del paciente y en casos de alta dificultad, lo que aporta, sobre todo, seguridad para el enfermo. Aunque depende de la habilidad de cada cirujano, ya que al fin y al cabo las órdenes al robot de pulsera las da él con su mano, se estima que la duración de las operaciones se reduce entre un 10 y un 15 %.

De usar y tirar, por ahora

A diferencia de otros robots más convencionales, por el momento se trata de un instrumento de un solo uso, de usar y tirar, y su coste se estima que ronda los 500 euros. Pero eso es por el momento, ya que no se descarta que la evolución del diseño termine dando un modelo no fungible. En las mejoras a realizar están participando también los cirujanos del Chuac, que hasta ahora no ha adquirido los aparatos, sino que los utiliza en un acuerdo de innovación con la casa comercial: «Nosotros los probamos y transmitimos los beneficios que vemos cuando los estamos utilizando, pero también las carencias para que puedan introducir mejoras», explica Noguera. Su incorporación al arsenal de instrumental quirúrgico del hospital «no se realizará hasta que tengamos totalmente claro el coste-efectividad», añade el cirujano, pero por el momento en los casos reales practicados «los resultados han sido excelentes».

«Estamos iniciando el proceso de robotización de la cirugía laparoscópica», añade el responsable de los cirujanos generales y digestivos del Chuac, un equipo que ya conoce avances de la última revolución tecnológica. «Ya trabajamos en visión 3D», recuerda, y hace un tiempo incluyeron un brazo articulado en el quirófano para guiar, con tan solo hablar mediante órdenes de voz, la óptica al punto exacto que necesitan para poder operar al enfermo.

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