«Isto do Black Friday vén de hai catro ou cinco anos, é outra moda máis»

Daniel Muñiz es repartidor desde hace 17 años. Hasta 200 paquetes puede repartir en un día este carballés, que ha cambiado el centro de A Coruña por la tranquilidad de Bergantiños: «É unha marabilla»

«Son días estresantes, para non aburrirse» Repartidor de paquetería, Daniel Muñiz nos cuenta cómo afecta una jornada como el Black Friday en su trabajo

Carballo / La Voz

Abrimos la app, ojeamos las novedades, añadimos a la cesta, pagamos y ahí se termina todo nuestro esfuerzo para las compras del Black Friday. A esperar a que nuestro paquete llegue a casa. Más, en el paso intermedio, quedan decenas de repartidores que estos días ven aumentado exponencialmente el volumen de mercancía que tienen que entregar en tiempo.

El carballés Daniel Muñiz Gesto (1978) es uno de ellos: «Isto do Black Friday vén de catro ou cinco anos atrás. É unha moda máis, e estou asombrado, porque xa non é que sexa un día, senón que agora xa meten unha semana enteira de promocións», dice el repartidor, que durante 17 años ha trabajado en el centro de A Coruña, y desde hace apenas unos meses cubre una ruta para DHL en Carballo, Coristanco y A Laracha. «Aínda que o propio día é o venres, xa se vai notando os días anteriores tamén. Nalgunhas rutas fan reparto os sábados. Nós, en principio, non, pero non descarto que me toque tamén», añade el carballés.

Aunque el número de paquetes que transporta al día es bastante variable -«Un cliente pode ter un pedido dun só bulto; outro, de vinte caixas», explica él mismo- lo cierto es que puede variar entre 60 y hasta 200. Desde luego, en campañas comerciales como las de estos días, el número suele alcanzar las tres cifras. Y en cuanto a las distancias recorridas diario, en su caso va desde los 140 kilómetros hasta los doscientos y pico. «E teño un compañeiro que reparte por Fisterra que me dixo que onte [polo mércores] fixera 430», asevera. Sufren las espaldas de los conductores, pero también las furgonetas. La primera que tuvo le duró unos 12 años, y la que conduce ahora tiene unos 5: «Estará na metade da súa vida útil, imaxino».

Las rebajas de verano

El Black Friday es una época de estrés para el reparto, más ni se le acerca al volumen de trabajo que asumen en los períodos de rebajas. «Agora é, como moito, semana e media de apuro, pero nas rebaixas móvese moitísimo máis. Sobre todo nas de verán».

Y es que ni se imaginarían el tipo de cosas que compra la gente. Además de ropa, calzado, complementos o electrónica, reparten muchísimo pienso para mascotas y hasta pañales de bebé. «No caso do penso é incrible, e durante todo o ano. Vén de Alemaña», asegura Daniel, que se confiesa no muy asiduo a las compras electrónicas. «Unha vez mirei por unha tulipa para a campá da cociña: 16 euros me valía. Pedinlle a un compañeiro que me mirase a canto me saía na casa oficial: 2,52 euros. Hai veces que consegues cousas a bo prezo; e outras pagas o pato. Pero pola comodidade...».

«Para atopar algunhas aldeas preguntámoslle ao do bar, ao carteiro, á panadeira...»

Si algo valora Daniel del cambio a la ruta de Bergantiños, es la tranquilidad que le reporta. Durante 17 años hizo incansablemente el casco urbano de A Coruña, hiciese bueno, malo, hubiese manifestaciones, atascos o auténticas marabuntas humanas. «Facendo o centro, todo peatonal, acabas moi queimado. Era tremendo. Xa ía necesitando un cambio».

Ahora el principal inconveniente con el que se encuentra es que algunos pueblos y aldeas aisladas no figuran ni en los más avanzados GPS. Entonces, para localizarlos, tiran de imaginación: «Para atopar algunhas aldeas preguntámoslle ao carteiro, á panadeira, ao do bar... ¡Temos que buscarnos a vida!». Y lo hacen a menudo, porque el volumen de reparto que tienen en el casco urbano es muy similar al de la zona rural: «Diría que un 50/50». Por comodidad, dice este repartidor, y porque no todos tienen fácil el moverse varias decenas de kilómetros para adquirir un producto en particular.

La carga y descarga

Mini punto para la Policía Local y los conductores que circulan por Carballo, confiesa, por ponerles las cosas fáciles a los transportistas. «Estou asombrado do ben que funcionan os carrís de carga e descarga en Carballo, sobre todo en comparación coa Coruña», que eran una auténtica odisea, dice. En este sentido, agradece no solo a los conductores, por facilitar su trabajo no aparcando en las zonas reservadas para los repartidores, sino también a los efectivos de la Policía Local, que «controlan» que estos espacios estén desocupados y libres para ser utilizados por camiones y furgonetas.

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