La aerotermia se impone en la Costa da Morte

CLIMATIZACIÓN EN EL HOGAR | La madera, en forma de leña o pellets, es otro sistema muy económico. La subida del precio del gasóil, por otra parte, dispara la competencia entre distribuidores


CARBALLO / LA VOZ

Existe desde hace tiempo, pero raramente se utilizaba como calefacción. La aerotermia se ha impuesto en la zona porque resulta rentable, aunque la inversión inicial es más alta que en las calderas de gasoil, el consumo es mucho menor. Se trata de un sistema que absorbe el calor exterior, aunque haga frío, y lo introduce en la vivienda.

Es lo que los instaladores de la zona ponen en las viviendas unifamiliares e incluso en edificios enteros, aunque en este caso la presencia es menor porque deben ser construcciones nuevas o rehabilitaciones y promociones hay pocas. Diego Fondo, de Vimianzo, alerta de que es muy importante que la instalación sea la adecuada y esté bien hecha para que el sistema resulte eficiente. También es muy partidario de este sistema Carlos Busto, de Ponteceso, y José Espasandín, de Baio, quien señala que todos los métodos pueden ser interesantes siempre que se adapten a las necesidades de cada familia y construcción.

La geotermia es otra de las posibilidades, pero la rentabilidad es complicada porque la inversión es muy fuerte. La madera necesita espacio y da trabajo y los pellets también precisan de un lugar de almacenamiento. Los tres sistemas son baratos de mantener y todo depende del aislamiento del edificio, que es «a mellor calefacción que hai», según explica José Espasandín.

José Antonio Fuentes, de Carballo, ha realizado una instalación en un edificio completo de A Coruña que fue rehabilitado. El sistema es casi mejor porque se reparte la potencia y el consumo es menor.

La bomba de calor necesita un espacio amplio para que funcione bien, por lo que suele utilizarse para el suelo radiante o exige radiadores más grandes que los de gas o gasoil.

La gente que no puede hacer toda la instalación la reparte en dos partes. Instalaba la bomba de calor y después renueva las tuberías y los radiadores, para que la rentabilidad sea optima.

El abaratamiento del sistema ha hecho que se extienda, sobre todo porque además proporciona agua caliente.

La mayoría de los instaladores de la zona recomiendan este sistema por considerar que es el más adecuado, sobre todo en el caso de las viviendas unifamiliares, pero también coinciden en que depende mucho de cada casa y sus residentes.

La subida del precio del gasoil dispara la competencia entre los distribuidores de la zona

El poder calórico de las calderas de gasoil está fuera de dudas. Durante muchos años fueron los principales sistemas de calefacción y siguen resistiendo por su fiabilidad, pero se han resentido por el incremento del precio del combustible, una cuestión que, en principio, parece que se mantendrá en el tiempo, aunque nunca se sabe porque la cotización depende de muchos factores y uno de ellos es tan variable como la política.

Una vivienda media de la zona consume unos 1.500 euros de gasoil al año, aunque ello depende mucho del aislamiento, una cuestión fundamental para cualquier sistema de calefacción. Antonio Fernández, que trabaja desde hace un cuarto de siglo para Combarreal, en Coristanco, tiene claro que no hay mejor calor que el que aporta una buena caldera de las de toda la vida, que además abastece de agua caliente. Al final, la media de gasto anual para todos los conceptos no llega a los 120 euros al mes, por debajo de lo que puede salir el gas y, por supuesto, los acumuladores u otros tipos de calefacción eléctrica que son realmente caros.

El gasoil que utilizan los distribuidores de la zona es el B, que da mejores resultados que el C. «É máis limpo e non dá problemas», explica Antonio Fernández.

Aunque los servicios se realizan a lo largo de todo el año, porque muchas calderas son también de agua caliente, estos días se multiplica el trabajo para la calefacción, aunque depende mucho del tiempo. Ayer, con las altas temperaturas que hubo, la demanda fue menor que el miércoles. «Cando hai xiada o consumo sobe moitísimo», explica Antonio Fernández, quien recuerda que el año pasado a mediados de diciembre, aún había muchas calefacciones paradas.

Recomienda usar marcas conocidas, como Repsol, porque garantiza el buen estado de la caldera y un coste mucho menor en lo que respecta al mantenimiento y las averías.

En detalle

De 78 a 85 céntimos. La guerra de los precios ha llegado a la zona y unos distribuidores acusan a otros de vender a precio de coste para ganar mercado, aunque es una situación que no podrá mantenerse demasiado tiempo. El quid de la cuestión está en la calidad del producto y cómo repercute eso en el mantenimiento de las calderas y en la rentabilidad. Como pasa con los coches, los aditivos son muy importantes y pueden alargar la vida útil de los sistemas de calefacción.  

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