Usuarios de Aspaber ganan autonomía con aparatos ideados en el Monte Neme

El instituto y el centro de A Brea seguirán colaborando en nuevos proyectos

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El Monte Neme idea soluciones para las necesidades educativas de Aspaber El instituto y el centro de A Brea ya han colaborado en dos proyectos

CARBALLO / LA VOZ

Antonio nunca está sentado. O deambula o se tumba. Su capacidad de atención es reducidísima, pero lleva más de media hora en una silla atendiendo a lo que le pide una máquina que le premia con una ovación cuando acierta. Antonio es uno de los usuarios de Aspaber y lo que le tiene tan interesado es un aparato ideado por alumnos y docentes del instituto carballés, dentro de un proyecto de innovación didáctica Ti2=i.

Los dos inventos con los que se ha iniciado la colaboración entre el centro de educación especial Aspaber y el Monte Neme están siendo ya probados y aunque todavía queda adaptar su funcionamiento a cada uno de los usuarios, uno de ellos ya ha conseguido mucha más atención de la que se creía capaz a Antonio.

A su lado, Celia también aprieta sin pausa botones de su mesa de luz y escucha y repite en nombre de cada uno de sus compañeros, que tiene asignado un color. Livia, frente a ella, se calma agarrando los garbanzos que se mueven cuando vibra el plástico.

Fueron alumnos de ciclos formativos, también de FP básica, los que dieron vida a los aparatos. Participaron en reuniones con monitores y técnicos de Aspaber y conocieron a los usuarios y sus necesidades. Pero hubo más colaboración que esa. El centro de A Brea tiene un taller de carpintería del que el Monte Neme carece. En Aspaber se hicieron las carcasas para los adiestradores.

Niveles

Charo Couto, la directora del instituto, explica que en los dos proyectos participaron alumnos de distintos niveles y que se adecuó el trabajo a los currículos de cada ciclo. No fue Aspaber la única entidad con la que trabajaron. También han elaborado material para la ONCE y piensan continuar en la misma línea, ya que es muy motivadora para los estudiantes. «Ven que las cosas que hacen se usan en la vida real», explica. Dolores Fernández, de Aspaber, señala que puede abrir salidas laborales, puesto que hay una gran necesidad de innovación en ese campo.

De momento, se están dando los primeros pasos para que la colaboración se mantenga en el tiempo y para que de las necesidades de unos y de las ideas de otros surjan muchos más artilugios.

«En el mercado no hay material, o es gerontológico o infantil»

Irene Rama, la responsable del centro de día, y la directora, Dolores Fernández, coinciden en que hasta el momento no habían encontrado material para adiestrar a los alumnos para realizar tareas básicas que les permitan autonomía. «En el mercado solo hay material gerontológico o infantil», explica Irene Rama, y eso no sirve.

Lo que tiene tan interesado a Antonio es un adiestrador de rutinas para ir al baño. La máquina le pide al usuario, con voz e imagen, que encienda la luz, descargue la cisterna, se lave las manos, apague la luz y cierre la puerta. Si manipula correctamente cada uno de los elementos le premian con una ovación entusiasta.

Para Irene Rama es fundamental que los usuarios vayan ganando autonomía, que no tengan que acompañarlos a todas partes y reconoce que los estímulos de luz y sonido son fundamentales para mantener la atención, algo que resulta muy complicado.

Los simuladores que han puesto en marcha para estabilizar rutinas todavía están en una fase inicial de uso, puesto que deben adaptarse a cada uno de los usuarios y hay que buscarles un espacio más adecuado. La mesa de luz, por ejemplo, precisa penumbra para que resulte más relajante.

«Livia estaba llorando, la hemos puesto en la mesa y se ha relajado», explica Irene Rama. Hoy tiene garbanzos que manipular, pero está más pensado para arena u otros materiales. La cuestión es utilizar los aparatos como base y trabajar con ellos dependiendo de las necesidades de cada cual. «Han despertado el interés de todos, todos quieren probar», explica Irene Rama mientras Esther, otra usuaria, está a la espera.

Anticipación y comunicación

Al margen del establecimiento de rutinas, que es una de las labores fundamentales en Aspaber, son necesarios recursos para trabajar otras muchas cuestiones. Una de ellas es la anticipación de la información. No saber lo que ocurrirá genera muchos estrés a los usuarios. «Que tu se lo digas no es suficiente porque cuesta que presten atención, por lo que hay que reforzar con luces, imágenes y voz, de forma secuencial y repetitiva», explica Irene Rama.

«Ir al médico es algo que les genera mucha ansiedad, si podemos trabajar antes con ellos todos los pasos que darán estarán más tranquilos», añade.

En esa cuestión tendrán que trabajar en el instituto Monte Neme y también en sistemas de comunicación no verbal.

Recursos

Son recursos que se utilizan para los usuarios que tienen una discapacidad más profunda, con muchas dificultades de aprendizaje y para centrar la atención.

«Estamos buscando cosas que los mantengan concentrados, que puedan atender a órdenes y a realizar recados atendiendo a sonidos, fotos y mensajes de voz, que no seamos nosotros siempre los que los llevemos de la mano, que se hagan un poco más autónomos», explica Irene Rama.

Ahora queda mucho trabajo por delante tanto en Aspaber como en el Monte Neme, pero también para usuarios como Antonio, Celia o Livia, que son los protagonistas.

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