Cáritas sigue sin levantar el pie de acelerador, aunque la crisis remite

Marineros y parados añosos son los dos sectores más necesitados de ayuda


carballo / la voz

«Los usuarios son en su mayoría marineros que por la reducción de las cuotas de pesca, las vedas o los temporales pasan semanas sin poder ganar nada porque no salen a faenar», explica Déborah Morete, responsable de Cáritas en Camariñas. En Cee, el grueso de las atenciones se las llevan los desempleados añosos, de más de 55 años, incapaces de encontrar trabajo y sin ayudas, según explica Luis Ayala, responsable de la organización local.

Lo peor de la crisis ha ido remitiendo, pero Cáritas y otras organizaciones benéficas sigue sin poder levantar el pie del acelerador. Una comida solidaria en el restaurante A Lagoa de Vimianzo y una gala en la Casa da Cultura de Vimianzo son dos de las apuestas para conseguir fondos, pero habrá muchas más. En Camariñas repetirán el mercadillo navideño e intentarán recuperar el de A Ponte do Porto.

Alimentos

La recogida de alimentos es una prioridad, en la que colaboran también empresas del sector de la alimentación, pero llega invierno y la pobreza energética es una realidad inminente. «Hay muchas familias que no pueden permitirse el lujo de gastar 80 euros mensuales más en invierno y pasan frío, A lo mejor encienden un rato la estufa para bañar a los niños, pero eso es todo», explica Déborah Morate.

Las clásicas cocinas de leña solucionan muchas carencias en la zona rural, pero en los pisos es más difícil, sobre todo porque muchos de ellos son viejos y húmedos y no disponen del aislamiento adecuado. Ahí es donde se hace necesaria la colaboración de Cáritas, aunque también es preciso educar a los usuarios. Luis Ayala comentó que se han dado casos, pero «la gente lo comprende. Al principio les cuesta un poco, pero hay que explicarles que no se puede derrochar». Lo mismo ocurre en ocasiones con los vales de comida, por eso en algunos lugares optan por preparar menús equilibrados.

Dónde no llegan los servicios municipales tienen que llegar Cáritas y otras organizaciones como la Cruz Roja, que también preparan actividades de cara a la Navidad, que es cuando consiguen la mayor parte de los fondos y cuando también ofrece más ayuda a las familias, sobre todo para que los niños disfruten de las fiestas y teniendo en cuenta que los comedores escolares cierran desde el 21 de diciembre hasta el 7 de enero. En ese período se concentran las recogidas de juguetes y también de alimentos típicos de las fiestas.

Las próximas citas son una comida organizada por los de Cabana y una gala en Vimianzo

El día 14 termina el plazo para apuntarse a la comida solidaria que Cáritas de Cesullas, Neaño y Canduas organiza para el día 18. María Jesús Varela, una de las organizadoras, cuenta con llenar el aforo, limitado a 400 personas, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. La velada se completará con la actuación musical de Rocío Pérez y un sorteo de regalos donados por casas comerciales. Se trata de una de las principales citas solidarias del año en la Costa da Morte.

El día 15 se abrirá el plazo para la entrega de donaciones de alimentos no perecederos y productos de higiene en parroquias, centros educativos y establecimientos de alimentación. Se trata de una gran campaña que se cerrará el 13 de diciembre, tres días antes de la gala solidaria de Vimianzo en la que habrá artistas locales, actuaciones de baile y humor y que será presentada por la regueifeira Lupe Blanco.

Puesta en común de los voluntarios

Los voluntarios de Cáritas de la Costa da Morte celebran cada año una reunión para poner en común sus respectivas experiencias. Este año la organización correspondió a Neaño, que acogió una ponencia del delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Jesús García Vázquez, sobre la gestión de los recursos. También aprovecharon para visitar el dolmen de Dombate y para participar en una misa. Durante la comida pudieron hablar de sus experiencias y el mejor modo de ayudar al prójimo.

«Tenemos unas 40 personas a las que damos de comer»

De Cáritas de Cee, entidad que preside Luis Ayala, dependen muchas familias. Uno de los principales servicios el es comedor, al que acuden una media de 40 personas diarias, que se llevan a sus casas el menú en fiambreras. Un cocinero, un médico y cuatro ayudantes se ocupan de que los alimentos lleguen en las mejores condiciones a aquellos que tienen que depender del servicio.

También se ocupan de pagar la luz e incluso la calefacción a algunas familias que no pueden hacer más gasto con la llegada del invierno. «Tenemos bastante gente que viene con recibos a los que no puede hacer frente y no podemos permitir que les corten el suministro y procuramos atender a todo el mundo. Tenemos dos familias de Venezuela que llegaron sin nada. Solo nos aseguramos de que los niños están escolarizados, si van al colegio nosotros les ayudamos», explica Luis Ayala.

Además, Cáritas de Cee gestiona un ropero muy grande que abre los jueves por la tarde y que comparten con Camariñas. Lo controlan entregando prendas una vez al mes a cada uno y con limitaciones.

«Nuestra organización más bien recolecta para otros»

Francisco Gómez-Canoura es el responsable de la Unidad Pastoral de Zas y también integra Cáritas Interparroquial de Soneira, de la que forman parte 28 parroquias, 13 de Zas y 5 de Vimianzo. La organización atiene varias situaciones de emergencia social, pero «más bien recolecta para otros sitios donde hay más necesidades». Uno de los métodos será la gala solidaria navideña que se celebrará el 16 de diciembre.

«Nosotros nos centramos en el tema alimenticio más que en paliar la pobreza energética, porque consideramos que eso queda cubierto con el bono social», explica el sacerdote.

Es cierto que colaboran con varias familias facilitándoles comida, pero también ayudan para la adquisición de medicinas, que es un problema bastante extendido entre las personas que tienen una pensión baja y tienen que gastar demasiado dinero en tratamientos: «Hace poco le compramos una máquina para pincharse a una persona diabética porque la Seguridad Social no lo cubre». Asimismo ayuda a pagar cuotas en residencias o en centros de día.

Pobre y trabajador

En muchos lugares de la Costa da Morte ser marinero es ser pobre. Cáritas lo ha detectado e intenta poner un parche a un sistema que hace aguas y que depende de la honradez del armador, de sus ganas de trabajar, de Bruselas, de la Consellería y de las olas del mar. El trabajador tiene tan poca autonomía y valor que en cuanto puede se hace con una lanchita y se lanza a pescar o a mariscar. Es la forma de prosperar.

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