Mareas Vivas. ¿Quién no ha visto u oído hablar de esta mítica serie alguna vez? Entre 1999 y 2002 miles de gallegos se enganchaban a la televisión cada semana para ver las peripecias de unos personajes que encandilaron a toda una generación.

Laxe se vistió de gala durante ese tiempo para tornar en Portozás, «a vila máis pequena da Costa da Morte», y ser escenario de los exteriores de la serie, producida por el Voz Audiovisual para la televisión autonómica. En verano de 1998 se desplazaba el equipo hasta la Costa da Morte para comenzar con las tareas de rodaje, ocupando dos de los hoteles de la localidad y teniendo que comer por turnos, ya que no había entonces ningún restaurante que tuviese semejante capacidad. Revolucionaban el pueblo durante sus breves estancias, firmaban autógrafos en los descansos y mantenían expectantes a todo el vecindario.

Carlos Blanco, Manuel Lourenzo, Luís Tosar -que en esa época optaba al Goya a actor revelación por su papel en un largometraje de Icíar Bollaín-, Isabel Blanco, Ana María Santos, Luis Castro o los debutantes Santi Romay y Martiño Rivas... Todos son hoy reconocidos nombres de la interpretación gallega, más entonces se mimetizaron con la comarca hasta el punto de ser unos vecinos más. Tras maratonianas jornadas de trabajo, buena parte del equipo se sumaba a las celebraciones populares, llegando incluso a sumarse a la inauguración de una discoteca, o a encargarse del pregón en la Festa da Pataca coristanquesa (Ana María Santos y Luis Castro). Participaron en su día, asimismo, en un sentido homenaje a los marineros fallecidos del Panchito.

También se vieron rostros conocidos, como el de Yoshiro Tachibana o el de un jovencísimo Modesto Fraga. Además, muchos vecinos de a pie hicieron sus pinitos a modo de figurantes, un trabajo por el que les pagaban 2.000 pesetas. No era gran cosa, pero «o importante é vernos despois na televisión», decían entonces.

Mareas Vivas se estrenó un 11 de enero del 1999 con una previsión inicial de 13 episodios, pero enseguida fue renovada por más temporadas, porque el éxito fue tan arrollador que hasta influyó a nivel turístico al entonces desconocido Laxe (Portozás, para la mayoría de los gallegos).

No fue la villa bergantiñana, sin embargo, la única en aparecer en prime time, pues se rodó también en la iglesia de Baio, una carretera local o el cabo Roncudo. Cada día era una aventura, hasta el punto que algunos actores se sumaron al supuesto avistamiento de un ovni que revolucionó toda la comarca, pese a tratarse, en realidad, del planeta Venus.

Veinte años después, el equipo vuelve de vez en cuando por Laxe, por el Portozás de sus recuerdos.

Caras conocidas. Manuel Lourenzo, recientemente reconocido con el Xograr de Outono, interpretaba al entrañable Melgacho en la serie (izquierda).

Expectación. En julio del 1998 comenzaba el rodaje en las calles de Laxe, revolucionando por completo la vida de estos vecinos, que llegaron a agotar las cintas de vídeo vírgenes el día del estreno para así poder grabarse. Expectación sin igual en cada jornada de rodaje, que no se detenía ni aunque cayeran chuzos de punta.

Parte de la comunidad. Los actores (arriba, dando el pregón de la Festa da Pataca), se convirtieron en unos vecinos más de la localidad. Arriba, a la derecha, en un homenaje a los marineros fallecidos en el Panchito.

Boda en la iglesia de Baio. Pitusa, interpretada por la mazaricana Ana María Santos, vestida de novia en la iglesia de Baio (arriba). A la izquierda, parte del equipo con la nasa más grande del mundo.

Caras conocidas. Manuel Lourenzo, recientemente reconocido con el Xograr de Outono, interpretaba al entrañable Melgacho en la serie (izquierda).

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Veinte años de «Mareas Vivas»