Fonteboa establece lazos con la tradición y la cultura del maíz

Alumnos de primero de la ESO ayudaron a esfollar a un vecino con los docentes de plástica y de gallego


carballo / la voz

El maíz no es solo el producto que más se planta en la Costa da Morte y constituye un recurso vital para las explotaciones ganaderas. Este grano venido de América tiene un Galicia un bagaje cultural y tradicional que corre el riesgo de perderse.

Fonteboa participa en el programa Voz Natura, que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre con un proyecto que aborda cuestiones muy variadas y que hace hincapié en que conocimientos muy extendidos en la zona rural no se pierdan.

Alumnos de primero de la ESO del centro participaron ayer en una actividad que les vino de nuevas, a pesar de que la mayor parte de ellos proceden de la zona rural. Un vecino de A Feiranova, donde está enclavado Fonteboa, tenía previsto ayer esfollar y a la labor se sumaron los estudiantes y los profesores de plástica, Gumersindo Capelo, y gallego, Alexandre Nieves.

La familia de Antonio García, que vive junto al centro de promoción rural, cría pequeños animales para cuya alimentación los granos de maíz son fundamentales. Era necesario proceder a recoger las espigas y guardarlas.

Conexión

El tiempo acompañó y los escolares pasaron una tarde conectando con los conocimientos de sus abuelos. Gumersindo Capelo se mostró sorprendido por lo poco que sabían los estudiantes sobre las tradiciones y la cultura del maíz. El profesor es un entusiasta de los juegos tradicionales y entre los trabajos que encarga a los alumnos está la elaboración de entretenimientos de sus antepasados. Ya el año pasado realizó una exposición con juguetes tradicionales que también mostró a escolares de otros centros educativos de la zona.

En las labores colaboró también el docente de gallego, que enseñó a los adolescentes términos tradicionales que están casi en desuso. Así, los alumnos realizaron las típicas medas, paquetes de pies de maíz que facilitan el trabajo de eliminar las hojas que recubren y protegen las espigas.

Después de estar en el campo, durante casi una hora y bajo el tibio sol de otoño, se trasladaron a la casa para terminar la labor de tratar las espigas.

El proyecto de Fonteboa incluye también la apicultura, que es una de las especialidades del centro, donde hay colmenas y se reúnen aficionados, que han llegado a formar un amplio club que se dedica, en temporada, al rescate de enjambres y también a la elaboración de hidromiel. Además, ofrecen ahora un curso completo de apicultura que se desarrollará hasta junio.

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