Los entresijos de las redes sociales


Las redes sociales se han convertido en los nuevos canales de información, pero también de la desinformación, la difamación, el insulto y la acusación fácil. Ahora todo se suelta en Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram... Por ejemplo, en la vida política. Son muchos los representantes municipales los que hacen sus reflexiones a través de la Red, incluso cuestiones que afectan a los vecinos y que no llevan a los plenos. No es menos cierto que en muchas ocasiones lo hacen porque sus propuestas, simplemente, no pasan el filtro de la mayoría absoluta del gobierno de turno, sea del color que sea.

También se emplean las redes sociales para vilipendiar e insultar. De forma sonrojante. Uno coge el teclado, se le enciende la neurona (o la bombilla, según el caso) y pone lo primero que se le pasa por la masa encefálica, confundiendo la libertad de expresión con el delito. Se acusa a un alcalde de prevaricación, de cohecho, de meter la mano en la caja y se le da a publicar. Así de fácil. Unos cuantos le dan al «me gusta» y hacen comentarios al respecto sin tener la más mínima idea de lo que se está abordando, o si la persona o el medio que lo ha publicado tiene, por lo menos un mínimo de rigor y credibilidad. Claro que cuando el alcalde o edil queda libre de cargos, esos mismos que escupían fuego a través del ordenador son los que ahora optan por el silencio más cobarde: el de tirar la piedra y esconder la mano. Como si una mentira comentada mil veces fuese una verdad. Y claro, si el afectado decide denunciar, para empezar tiene que contratar un abogado y un procurador. Es decir, para empezar, poner 2.000 euros de su bolsillo y luego sumar billetes, según avance el proceso. Y si sale victorioso, esperar a cobrar la indemnización porque siempre hay quién se declara insolvente y sale de rositas.

En las redes sociales hay de todo. Los hay muy preparados, que leen, estudian y analizan la información y otros que, sin leer desde hace años, interpretan lo que les viene en gana. Sé de un alcalde que quiere meter mano a supuestos grupos, que no se sabe ni quién los dirige, que lo denuncian de forma sistemática, publican los escritos remitidos Fiscalía y cuando pierden optan por el silencio más rastrero y cobarde.

Por Toni Longueira CIUDADANA

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