La protección civil requiere un compromiso mayor y más concreto por parte de la UE

Dimitris Dimitriadis TRIBUNA ABIERTA

CARBALLO

13 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El cambio climático ha sido descrito como una de las mayores amenazas mundiales del siglo XXI. Este viene acompañado de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos ?tormentas, inundaciones e incendios por toda Europa? que ponen gravemente en peligro nuestras sociedades, economías y ecosistemas. Solo en 2017, tales fenómenos meteorológicos causaron doscientas víctimas mortales. Estas catástrofes exigen una asistencia mutua y una cooperación más allá de las fronteras nacionales.

Con su Mecanismo de Protección Civil, la UE ha institucionalizado la cooperación transfronteriza. El Centro Europeo de Coordinación de la Respuesta a Emergencias es la expresión visible de la solidaridad europea, como se afirma en una evaluación intermedia. Sin embargo, este sistema, que se basa en las contribuciones voluntarias de los Estados miembros, se ha revelado insuficiente para ofrecer una respuesta a las emergencias más graves. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha esbozado un Mecanismo de Protección Civil de la Unión, plenamente estructurado, sobre la base de tres elementos fundamentales.

Una capacidad europea en materia de protección civil

Al capacitar verdaderamente a Europa en el ámbito de la protección civil se deberían resolver las deficiencias detectadas en los sistemas nacionales de respuesta. Para desarrollar esta capacidad, la Unión ha de financiar la adquisición de nuevos recursos como, por ejemplo, aeronaves de extinción de incendios. Tales nuevos recursos podrían basarse en contratos de alquiler, o en la reparación y adaptación de los equipos existentes, con contribuciones significativas de la Unión. La Unión también podría sufragar los costes derivados de las acciones que se lleven a cabo en virtud de este mecanismo, o los gastos de transporte. Algunos de estos puntos ya se incluyen en el mecanismo actual, lo que supone un buen punto de partida. Sin embargo, el reducido nivel de cofinanciación que ofrece el sistema actual conlleva la infrautilización de los incentivos.