La burocracia amenaza lo que queda del carballo de Vilar de Francos

Las medidas se demoran pese a los reiterados intentos municipales


carballo / la voz

Dos meses y siete días después de que se rompiese casi por la mitad, el carballo de Vilar de Francos (Artes, Carballo), uno de los más importantes de Galicia por edad, porte y leyendas, sigue en la misma situación, sin que se haya tomado ninguna medida. Es evidente que hay que cortar por algún sitio y actuar cuanto antes en las zonas abiertas para evitar males mayores. Pero, si esas actuaciones de saneamiento eran urgentes, la demora que padece no va a ser de mucha ayuda. Y eso teniendo en cuenta que en este período, desde el 3 de agosto, no ha habido viento ni lluvia. Si, en efecto, ahora llega algún temporal, es muy posible que la copa no resista.

El problema de fondo está en la burocracia, y además con intervenciones a tres bandas. El carballo es de titularidad privada, pero su dueño (el mismo que el del pazo) ha autorizado al Concello a que actúe en su nombre, ya que además el propio gobierno local se ofreció a ello desde el mismo día del derribo. Pero no se puede hacer nada sin la supervisión y autorización de Medio Ambiente, tal y como se establece en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia, al que pertenece. Nada, ni mover una rama. Actuar sin permiso puede conllevar sanciones. De ahí que desde los primeros días hubo llamadas y correos a la Xunta para saber cómo.

La Administración autonómica tiene un informe de la Universidade de Santiago (hay un convenio para los casos de árboles especiales) desde el 23 de agosto. El Concello lo reclamó, aunque también tiene uno propio, no tan exhaustivo. A mediados de septiembre, desde la consellería señalaron que lo estaban estudiando, analizando posibles medidas: un estudio biomecánico y de estabilidad, una tomografía troncal, la reducción de la copa o el vallado en torno al tronco (ahora solo hay vallas de Protección Civil, desde la misma tarde de la caída).

Desde la Xunta indicaron ayer que, al menos hasta el martes, no se había presentado ninguna solicitud de autorización para desarrollar las medidas oportunas. Desde el Concello indicaron que pocas pueden tomar si no les dicen cuáles son.

En cuanto al permiso, pensaban que ya lo había cursado el dueño, y no, pero finalmente lo hicieron. Ayer le comunicaron que no se acepta tal y como está, que hay que explicar qué se va a hacer. ¿Y qué es? Pues no está claro hasta que algún técnico de la Xunta lo diga, o curse alguna visita, o envíe algunas instrucciones para que el Concello tenga la plena garantía de que podrá hacer algo sin que después lamente las consecuencias. Que, de momento, las está pagando el histórico carballo, aunque quién lo diría, porque en la parte que ha resistido el verdor de las hojas es el habitual. La parte derribada, aunque unida al tronco, está absolutamente seca. Y alguna rama nueva también ha brotado, ajena a los papeleos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

La burocracia amenaza lo que queda del carballo de Vilar de Francos