CARBALLO / la voz

El domingo, los bomberos de Cee se encontraron perrita muy asustada, que asomaba la cabeza por una tajea en Toba. Aún está en el parque a pesar de que, en cumplimiento de la ley de protección animal, avisaron al Concello. En tanto que en Fisterra o en Muxía los munícipes se quejan de que realizan importantes desembolsos para ceñirse a la nueva normativa, que hace responsable al alcalde de la «defensa y protección de los animales» y establece cómo debe realizarse esa atención, en Cee o en Cabana, los canes hallados son cuidados por bomberos o voluntarios de Protección Civil.

De hecho, son pocos los concellos de la Costa da Morte que cumplen con la legislación. No hay más que echar una mirada en las redes sociales para advertir que son los amantes de los animales, más o menos organizados, los que cumplen una función que corresponde a los gobiernos locales. De hecho, la Xunta tienen una línea de ayudas ayudar en la atención a los perros recogidos.

En las dependencias de Protección Civil de Cabana viven desde hace un mes un macho mezcla de collie y una hembra dedicada a la caza. A través de las redes sociales se les está buscando familias que puedan adoptarlos. El macho fue recogido porque llevaba tiempo rondando por la zona de Borneiro, que ahora en verano recibe muchos visitantes debido al atractivo del dolmen y del castro.

De los concellos de la zona, los de Fisterra y Muxía parecen los más implicados, pero con instalaciones propias están Vimianzo y Carballo, donde además se encuentra la protectora Amigos de los Perros.

Tampoco hay nada en Laxe. En el pueblo hay una mastina de 9 meses que ya nació en la calle, hija de una pareja de canes abandonados y que ya ha tenido una camada de cachorros. La perra no se deja coger y temen que provoque un accidente. No ha sido avisada todavía ninguna empresa de lacería.

Sandra Alvarellos, que forma parte de la iniciativa Me Muevo por un Callejero, considera que sería necesario que los concellos se agruparan para disponer de residencias en buenas condiciones, y alaba el trabajo de A Cova do Lobo, Xestión Ética do Abandono (XEA) de Brandomil, con la que trabaja Fisterra.

El primer teniente de alcalde, Xan Carlos Sar, confesó que el sistema es oneroso para las arcas municipales puesto que cada animal cuesta 5 euros al día, pero también reconoció que muchos son adoptados, sobre todo los cachorros.

El artículo 22 de la nueva legislación establece: «Los ayuntamientos recogerán los animales domésticos vagabundos y extraviados que deambulen por su término municipal y los albergarán en centros de recogida de animales abandonados inscritos en el Registro Gallego de Núcleos Zoológicos». Además, señala que los concellos «podrán prestar el servicio de recogida y acogida por sí mismos o asociados, en régimen de gestión directa o indirecta. Asimismo, podrán suscribir convenios de colaboración en esta materia con otras administraciones públicas y entidades, como las asociaciones de protección y defensa de los animales».

Añade que solo excepcionalmente, «en situaciones de emergencia que pudieran comprometer el bienestar de los animales, los ciudadanos podrán realizar la recogida de modo puntual».

Protectoras hasta los topes por las nuevas exigencias a los propietarios

Dos voluntarias, Sandra Alvarellos y Ana Nipo, consiguieron dar en adopción 20 cachorros procedentes de dos camadas. Tuvieron que rechazar a algunos interesados porque era obligatorio ponerles chip y comprometerse a castrarlos. Esas dos exigencias, y la falta de responsabilidad y humanidad, son las que mantienen las protectoras hasta los topes, lo que impidió que las perras parieran en alguna de ellas. Sandra Alvarellos señala que se ha notado un aumento considerable de los abandonos. «Os que tiñan o can atado ou os que non queren poñer chip deixaronos ceibos, abandoaronos», señala.

Es la Xunta la que se ocupa de sancionar, en tanto que son los concellos los que deben proteger. En muchos puntos de la Costa da Morte los perros no son mascotas sino guardianes, están para ladrar si un desconocido se acerca. Por ese motivo, tenerlo atado a la puerta es como tener una alarma. Eso, en la nueva ley, está absolutamente prohibido.

También se recomienda la esterilización para no hacerse cargo de camadas indeseadas.

Responsabilidad

Igual que, más rápida o más lentamente, se ha ido avanzando en comportamientos cívicos, en responsabilidad personal y social, con otros parece que cuesta. Es inaudito que, tantas veces, las perreras estén llenas, los voluntarios no den abasto (las redes son una buena radiografía), aún veamos tantos canes vagando solos por las pistas. Hay mucho que hacer, pero menos habría si todos lo dueños actuasen de otra manera.

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La mayoría de los concellos pasan de la ley de protección animal