La excelente cosecha de maíz salva la campaña láctea en la comarca

El precio ronda los 0,30 euros, pero el coste de producción se mantiene bajo


carballo / la voz

Hace ya años que los ganaderos de la Costa da Morte tienen claro que la viabilidad económica de sus granjas pasa por bajar el coste de producción. Esta campaña está siendo llevadera porque la alimentación del ganado está saliendo bastante barata y deja margen para que los 30 céntimos de media que están pagando la mayor parte de las industrias.

Hace ya un par de años que la cotización de los productos con los que se fabrica el pienso se mantiene estable y el silo de maíz que están consumiendo ahora los animales brilló por cantidad y calidad. El que viene aún será mejor, a tenor del verdor y el vigor que muestran las plantas.

«Non se ve ningunha seca», señalaba ayer Antonio Sánchez, de Langueirón, que tiene algunas parcelas con muy poca humedad, algo que no sucede este año. Para la cosecha habrá que esperar en muchos casos hasta mediados de octubre, pero se prevé excelente.

Otro motivo de calma en el sector es que se han firmado contratos por un año, lo que mantiene los precios estables. Con este sistema, la única variación depende de las calidades, pero las diferencias suelen ser escasas.

De todos modos, el precio de la leche se mantiene muy lejos de los 36 céntimos que los ganaderos de la zona consideraban idóneo, pero la diferencia es que la alimentación.

En general, los precios ya bajaron en marzo, cuando se firmaron la mayor parte de los contratos, puesto que la campaña láctea se inicia el 1 de abril. Hasta entonces habrá estabilidad y bastante paz.

Leche Río dejó la recogida en la mayor parte de la zona y los ganaderos encontraron acomodo en otras empresas. Se han ahorrado los sobresaltos a los que estaban sometidos con la industria de Javier Lence, ya que eran habituales las rebajas inesperadas por supuestos cambios de calidades.

Ahora, el sector se mantiene tranquilo y a pesar de que han desaparecido las cuotas, la producción poco ha aumentado en la Costa da Morte, porque se penaliza el incremento de los litros.

La proteína se valora ahora más que la grasa, sobre 0,60 céntimos por cada décima

La proteína es ahora lo que más interesa a las empresas lácteas. Larsa añade 0,60 céntimos por cada décima al precio base que tiene contratado, lo que supone un buen aumento, pero es Entrepinares la que se lleva la palma, aunque la exigencia es muy alta, ya que empiezan a pagar a partir de 3,20. El caso, es que en una explotación de Montemaior, en A Laracha, que trabaja para este empresa especializada en la fabricación de quesos, el litro de leche se pone en los 33’85 céntimos, casi cuatro por encima de la media. Sin embargo, el alto precio tiene como contrapartida el control de a producción.

Los que vende a Entrepinares solo pueden incrementar un 5% su producción cada año. Si por lo que estaba en la cuota les pagan 31,5 céntimos el litro de base, por todo lo que se pasan obtienen únicamente 27,86.

Otras empresas son menos generosas por lo que respecta a las calidades y en muchos casos para obtener los 30 céntimos por litro ya es preciso llegar a un 3,70 de grasa y un 3,20 de proteína, lo cual no es fácil de conseguir, sobre todo en verano.

Ratio mínima

Aumentar la ratio mínima que exigen las empresas supone incrementar notablemente el gasto en alimentación y reducir la producción, por lo que la viabilidad de la granja depende mucho del modelo por el que se opte, si el de la cantidad o el de la calidad. Varía en cada caso, sobre todo dependiendo del contrato firmado. Además, la leche de categoría A tiene menos de 200 células somáticas y 50.000 gérmenes.

Los destrozos causados por el jabalí se extienden también por fincas de Ponteceso

La cosecha de maíz es muy buena, pero también lo saben los jabalíes. Si hace dos días se conocían los destrozos causados en varias leiras de la parroquia carballesa de Artes, tanto en fincas destinadas a silo como a grano, ayer trascendieron hechos similares en el lugar de Lestimoño, en la parroquia pontecesana de A Graña. A una vecina, Josefa García, las manadas de jabalíes le arrasaron en mayor o menor medida dos fincas.

La principal, de cinco ferrados de superficie, a pocos metros de la carretera. La otra, un poco más alejada. Al contrario que en otros lugares (por ejemplo, en Artes), donde los daños se descubrieron uno o pocos días más tarde de producirse, en este caso los dueños de las fincas pudieron ver a los jabalíes en acción. «¡Corrían moito pola leira arriba»!, relata la propietaria. Pero el conocimiento no basta para ponerle fin a este problema. «Puxémoslle e todos, pechamos a finca, e nada, veñen igual», explica. También la vigilaron, y lo mismo: esperan a que se vaya la persona que está cerca y acuden a comer el maíz. Los daños ya fueron comunicados a la Xunta.

Probablemente se pueda organizar una batida, y además ahora es más sencillo en la mayor parte del municipios de la zona. Y eso es así porque solo cuatro concellos no están incluidos en la lista de los que tienen permitido adoptar medidas excepcionales para el control de daños ocasionados por el jabalí: Camariñas, Corcubión, Malpica y Fisterra. En el área de Bergantiños (la que corresponde a los agentes medioambientales que también se encargan del caso de Artes), los agentes medioambientales solo tendrían que inspeccionar las denuncias de Malpica. Tanto aquí como en los otros tres de Soneira y Fisterra no se detectado un número suficiente de daños en campañas anteriores, así que si se producen, las respectivas sociedades de caza deberán solicitarlas por el procedimiento ordinario.

La diferencia más importante es que, en los otros doce concellos de la comarca, «as autorizacións de caza por danos realizaranse de xeito inmediato, aínda que non será preceptiva a súa comprobación, sen prexuízo das que poidan efectuar os servizos de Conservación da Natureza», según se publicó en el DOG a finales de mayo.

Difícil equilibrio

Encontrar el equilibrio en una explotación láctea, sobre todo en las medianas y pequeñas, es a menudo como hallar una aguja en un palleiro: muy complicado. Crecen los gastos, bajan o se mantienen los ingresos: esa es casi la ley de vida de la tierra, salvo algunos períodos nobles que en seguida pasan. A veces ayuda el tiempo y la producción, como ahora, es buena y abundante. A pesar de los esfuerzos naturales de los jabalíes para impedirlo, otro gaje del oficio.

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