La teoría de la desinformación


Las renovables ya son el presente y representan, sin duda, el futuro. La Costa da Morte posee un gran activo para las eólicas, que se pelean por instalar sus enormes y potentes aerogeneradores en este pequeño rincón de Europa. Invierten millones de euros en el aprovechamiento del viento para la generación de energía limpia y barata.

Lo que no parece de recibo es que por parte de las multinacionales y de las Administraciones se adopte la ley del silencio, salvo las publicaciones obligatorias en el DOG, que nadie lee o entiende, hasta que, por arte de magia, sale a relucir los nombres de los afectados por las expropiaciones, cuando los trámites para la concesión de un parque eólico duran meses e, incluso, años. Ahora resulta que Greenalia quiere construir en Pedra Miñón, entre Tines, Treos, Bamiro y Salto. De repente sale a relucir que hay 334 parcelas a expropiar, de vecinos que hasta la fecha eran desconocedores de que una empresa afecte sus propiedades a precios que ellos temen que sean de ganga y mediante procesos de expropiación que consideran lesivos. El área de afección destaca por sus extensas y productivas zonas forestales, bien cuidadas, limpias y a pleno rendimiento. Son parroquias donde el sector forestal y el agroganadero juegan un papel clave en las economías domésticas, que bien merecen una información detallada antes de que solo les quede el recurso del pataleo. Lo que se denomina la política de hechos consumados.

Autor Toni Longueira CIUDADANA

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