El pulpo y la sardina desaparecen de los menús festivos de la comarca

Los comerciales detectan cambios obligados de hábitos en familias y negocios


cee / la voz

«Como sigamos así o polbo desaparece das festas. Ou lle baixas á cantidade ou lle sobes ao prezo. Non hai outra», aseguraba ya por la Barca del año pasado Lito Mambis, el propietario de la que posiblemente sea la mayor empresa de pulperías ambulantes de Galicia. Y ese momento ha llegado. No tanto a las tascas de romería como tal, ni a los restaurantes, donde se sigue sirviendo a precios prohibitivos; pero sí a las celebraciones particulares e incluso vecinales. En la Festa do Raxo de Brantuas, por ejemplo, sí que hubo pulpo, pero como explica Suso Cousillas porque lo tenían «encargado dende xaneiro e un chaval fóinolo gardando todo o ano e saíunos a 11 euros o quilo, porque no momento da festa xa se estaba pagando a 18».

Sin embargo, donde más se nota el obligado cambio es en los hogares La pescadera fisterrana Mari Carmen Otero, que le vende tanto a negocios como a los particulares por las casas, dibuja rápidamente una radiografía social de la situación. «As festas están decaendo porque a todos nos gusta pasear e quítaselle á comida, a non ser quen aínda ten xente maior na casa. O polbo nada, a xente do pobo agora mesmo, tal como está de prezo, non pode pagar iso. Uns langostinos e xa se pasa a unha paella ou á carne asada, o peixe sáltase porque un peixe bo sae caro. Fan un salpicón ou unhas ameixiñas, como moito unha pescada, que hai quen a colle antes e a conxela porque para as festas tamén sobe de prezo», detalla la pescadera, que estos días va cansada de explicar por las aldeas que sardina no lleva. Ni ella ni nadie porque está cerrada. De ahí que a la hora de asar la gente le pida jurel, «pero tamén vai caro. Mandei vir de Portosín do que antes ía a caixa a 15 euros e vai a 30. O que se vendía a tres euros, agora -porque tés que pagar impostos, gastos e todo- véndese a catro ou a cinco e dinche: ‘Vós moito gañades’. Deberíase valorar máis o peixe que levamos polas portas, que é do noso, sabemos de onde vén, e máis polo menos alegramos os lugares», concluye Otero, quien señala que se ha hecho mucho alarmismo con el anisakis, cuando el riesgo que entraña aquí, con la forma que tenemos de cocinar es prácticamente nulo.

Pero no solo las pescaderas son testigo de lo que pasa en las casas y los restaurantes. Un empresario de alimentación de Vimianzo explica: «Hace dous ou tres meses que non collo ningún, porque non o hai e vai carísimo». De ahí que, aunque tampoco era su producto principal, a los clientes les esté sirviendo ahora, por ejemplo, más zamburiñas.

José Manuel Beiro, comercial de Congelados González, que trabaja por todo el costado sur de la comarca, explica que está vendiendo ya más chipirones que pulpo, porque los precios se han disparado a todos los niveles. «Por exemplo, eu vendíalle moito do roto, que é máis barato porque lle falta unha pata e cousas así, a unha panadería para as empanadas. Pero agora mesmo, dende que abriu a veda, non mo está collendo, porque llo teño que pór a 12 euros e xa me dirás a como ten que vender esa empanada», señala Beiro, quien todavía ve un problema más grave para los hosteleros y, por extensión, para el conjunto de esta cadena económica de la que él también forma parte: «A pouca xente que hai pola costa este mes. Peregrinos moi poucos, e xente de vacacións, tampouco», concluye el profesional, que se sorprende de encontrar sitio para aparcar el camión en lugares que otros años era impensable.

Los cerqueros van el martes a Madrid con la idea de abrir la pesquería unos días en agosto

Los armadores del cerco, como explica el presidente de ACERGA, Juan José Blanco, tiene el martes una reunión importante en Madrid, porque esperan que sirva para comunicarles que pueden pescar en los primeros días de agosto las 1.400 toneladas de sardina que les quedan. «Non é practicamente nada, pero a xente xa sabía o que había, porque a decisión era entre pechar de todo ou abrir con esta miseria e optouse por abrir», señala el armador que no ve el panorama tan negro como «para pechar 15 anos como chegou a dicir algún biólogo», pero sí que esta preocupado. «Aumentou a biomasa, pero non o que debería e non vemos a xouba que esperabamos», señala el experimentado marinero, que cree que la situación tardará en recuperarse, pero incide en que no pueden dejarles sin sardina en verano. De hecho, en estos momentos a la mayoría los ha salvado que apareció bocarte hacia A Coruña, Burela, Estaca de Bares... «pero tamén xa baixou a un euro».

El mismo camino

Tachaban de alarmistas y antisociales a los que denunciaban la venta de pulpo sin pasar por lonja. Y le reían las gracias a los que tiraban con la sardina en el puerto porque traían demasiada para tierra y se la pagaban a céntimos. De aquellas alegrías, estos lloros. O se racionaliza la extracción de recursos o estos se agotarán. Sucede con el pulpo y la sardina y puede suceder con otras especies si se lleva el mismo camino.

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