El empleo municipal, si se juzga por las bajas, está entre los más penosos

En Ponteceso se encuentran sin Policía Local al coincidir la ausencia de los tres agentes

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Cee, Carballo / la voz

Si se atiende al número de bajas en relación con el tamaño de las plantillas podría decirse que trabajar en algunos concellos de la Costa da Morte resulta tanto o más penoso que picar mineral en una mina o sumergirse en una cueva inundada para rescatar niños en peligro.

Los ejemplos, presentes y pasados, son múltiples y responden a casuísticas muy diferentes, que no necesariamente tienen que ver con un absentismo deliberado, que es algo asentado en el imaginario colectivo respecto a los funcionarios muchas veces de manera injustificada. Por citar un supuesto, como explica el alcalde de Corcubión, Manuel Insua, no es lo mismo una gripe para otro tipo de empleado que para alguien que trabaja en una guardería o atendiendo constantemente a personas a través de los servicios sociales, «que é moi lóxico, incluso recomendable que colla a baixa canto antes».

Sin embargo, hay otros supuestos, siempre muy difíciles de demostrar, en los que las relaciones laborales se utilizan como arma política o como instrumento de presión y las bajas también se utilizan dentro de esa dinámica.

En Ponteceso están sin Policía Local. Los tres profesionales uniformados se encuentran de baja laboral. Según confirmaron ayer fuentes municipales, «un dos axentes colleu a baixa o pasado xoves, o segundo, o venres e o terceiro hoxe [por ayer]. La falta del servicio coincide en el tiempo con la sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de A Coruña. El fallo da la razón al Concello pontecesán en su litigio con los tres agentes, a los que el equipo de gobierno habían retirado de las nóminas un denominado complemento específico. Los tres agentes de la Policía Local presentaron en su día alegaciones contra la decisión del ejecutivo local ?vía presupuesto?, de reducir los emolumentos de estos profesionales, que supone, en la práctica, que cada policía pierda entre 2.400 y 3.000 euros al año.

Al ser rechazadas sus alegaciones, los funcionarios recurrieron al Contencioso, aunque sin éxito. No son los únicos profesionales de baja. En la actualidad son siete los trabajadores que no van a trabajar, en algunos casos son de larga duración, por prescripción médica, de los cerca de 80 que hay en nómina en el Concello de Ponteceso, sin contar con los empleados temporales contratados los meses de verano.

En Coristanco la situación es similar. La parálisis municipal es ciertamente preocupante debido a la baja de la secretaria municipal titular, y las sucesivas altas, bajas y cambios de destino de otros funcionarios. En la actualidad el Ayuntamiento cuenta con un funcionario por acumulación, para tratar de sacar el trabajo adelante.

La parálisis afecta al área de Urbanismo, con más de 570 expedientes sin resolver, o los más de 1,5 millones de euros obras sin ejecutar, que deberían estar licitadas antes del 30 de noviembre de este año. De no ser así, el Concello perdería las ayudas para la ejecución de estos trabajos. El alcalde de Coristanco, Abraham Gerpe, comentó ayer que le era «imposible» cuantificar el número exacto de trabajadores de baja, solo dijo que eran «bastantes», siendo especialmente significativo el problema «na área de secretaría», aunque Gerpe también dejó claro ayer que la situación administrativa municipal «vaise normalizando e mellorando pouco a pouco».

En Laxe continúan con los problemas para tener cierta estabilidad administrativa, con sucesivos cambio de cromos, sobre todo en las áreas de intervención y secretaría.

El alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo, que actualmente asegura no tener quejas a esta respecto, sabe lo que es estar convencido de que se utilizan este tipo de cuestiones para torpedear una acción política. «En primeiro lugar, as baixas non se collen, danchas. Se estás enfermo tés que estar de baixa e se non o estás, pois non; por máis que todos saibamos que se dá iso de ‘me cojo una baja’. Eu non son quen para determinalo e non podo dicir o que é maula e o que non, agora si o que considero é que hai que ser moi estritos. No caso de que se demostre un fraude deste tipo hai que ser contundentes e dar exemplo, porque simular unha enfermidade diante dun médico paréceme algo moi grave, que está demasiado consentido», concluye el regidor vimiancés.

Vimianzo y Camariñas: Algunos puestos claves determinan los ritmos de la gestión municipal

Aunque, en general, todos los alcaldes se quejan de que tienen unas plantillas muy justas para responder a todas las demandas que se les presentan hay puestos especialmente claves en los que las bajas pueden determinar de manera muy importante la gestión municipal. En Vimianzo y Camariñas, aunque no haya conflicto alguno de por medio ahora mismo y todo responda a cuestiones ordinarias tienen algunos ejemplos. La capital soneirana lleva en torno a un año sin arquitecta municipal y eso provoca que la oficina de Urbanismo, sin llegar al caos apocalíptico que denuncian en ocasiones los opositores, sí tenga limitaciones muy importantes. Además, ahora, coincide que está de baja la interventora porque ha sido madre. Y ese puesto, el de la intervención municipal es precisamente también el que más quebraderos de cabeza les ha traído recientemente en Camariñas en los últimos años, con baja maternal, traslado y cobertura interina de por medio, aunque en los últimos dos meses todo eso ha quedado atrás y el servicio está recuperando un ritmo satisfactorio.

Dos dimisiones en Protección Civil de Camariñas por desacuerdo con la gestión del alcalde

Manuel Gómez y Luis Carreira, responsable y secretario, respectivamente, de la agrupación de voluntarios de Protección Civil de Camariñas, presentaron recientemente sus dimisiones al alcalde, Manuel Valeriano Alonso. El argumento esgrimido, la falta de apoyo del Concello a este servicio municipal.

Manuel Gómez, integrante de Protección Civil desde hacía 15 años y jubilado desde hace dos (trabajó en el Concello) dio sus motivos para esta marcha: «O coche de Protección Civil levaba tres meses no taller para unha revisión e pedíuselle ao alcalde que o arranxara e dixo que non». Y añadió: «Tamén falouse de como se ía pagar o gasoil en caso de ter que saír a unha emerxencia, e o alcalde dixo que o Concello non podía pagalo e, polo tanto, presentemos a nosa renuncia».

La versión del regidor es diferente: «Non houbo ningún problema, simplemente que arranxar o coche custa 5.000 euros e polo de agora non se vai arranxar. Pero Protección Civil segue activa e como agrupación, Agora hai 12 voluntarios», una cifra con la que Gómez no está de acuerdo. «Eramos oito e non se participa en servizo algún dende hai uns dous meses», apuntó.

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