El Cerceda enfila la desaparición tras descender por impagos

El club no inscribió a su equipo en competición alguna, decisión que beneficia al Laracha, que sigue en Tercera, y al Viveiro, que continúa en Preferente

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Carballo / La Voz

El Cerceda enfila hacia la que será su más que probable disolución como entidad deportiva, justo el año en el que cumple sus bodas de oro. El club rojiblanco emitió un escrito a la federación por el que decide no inscribir a su primer equipo en competición oficial alguna para el próximo curso debido a la elevada deuda contraída. Entre los números rojos aparecen reflejados 77.400 euros por impagos a jugadores. Cinco de ellos, de hecho, llevan desde enero sin recibir un solo ingreso.

José Antonio Silveira Sánchez, Costiñán, presidente hasta hoy (recientemente anunció su marcha el 30 de junio) y su directiva tenían de plazo hasta ayer al mediodía para hacer frente a las deudas con la plantilla y evitar así un segundo descenso, en este caso administrativo, a Preferente Autonómica, toda vez que el equipo de O Roxo do Piñeiro cayó a Tercera División hace un mes al finalizar colista en su grupo de Segunda B.

También habló ayer la Asociación de Futbolistas Españoles, quien informó que el Cerceda «es el único club que no ha satisfecho, una vez concluido el plazo, [ayer a las 12.00 horas], el total de los pagos establecidos por la Comisión Mixta AFE-RFEF de Segunda B para cubrir las cantidades reclamadas por sus futbolistas. La Comisión Mixta ya ha informado sobre esta cuestión a la Real Federación Española de Fútbol».

Según explicaron ayer en la Federación Galega de Fútbol, el hecho de que el Cerceda no haya inscrito al primer equipo para ningún tipo de competición «no significa que vaya a desaparecer», pero en Cerceda el que más y el que menos tiene claro que la disolución será el siguiente paso. Otra cuestión es si habrá debate al respecto, mediante la celebración de una asamblea extraordinaria de socios o, simplemente, que la directiva echará el cierre por cuenta y riesgo.

Beneficiarios

Los impagos a los jugadores por parte del club cercedense conllevan que el Laracha permanezca en Tercera División (había descendido a Preferente), y el Viveiro, que había caído a la Primera Autonómica, continúe un año más en Preferente Autonómica.

El Cerceda es uno de los clubes históricos de Tercera División. En los últimos nueve años llegó a disputar ocho liguillas de ascenso a Segunda B y siempre mordió el polvo. El pasado año, tras caer en la tercera y última eliminatoria contra el Sanluqueño (0-2) en su propio feudo, la directiva se planteó si mantener el equipo en Tercera, o no.

Pero surgió una posibilidad de jugar en Segunda B a través de los despachos. El Boiro acababa de descender por impagos de 94.000 euros a la plantilla. La federación le dio la opción al Cerceda de comprar la plaza a cambio de poner 133.000 euros. El club se movió rápidamente y buscó un inversor. El Lugo se convirtió en la tabla de salvación. Desde fuera parecía una pareja de novios bien avenida. Habían suscrito un supuesto convenio por el cual el Lugo ponía los 133.000 euros y, a cambio, se hacía cargo de la gestión del Cerceda. Pero ese presunto convenio se convirtió en realidad en un préstamo del Lugo de 133.000 euros, a un 8?% los tres primeros meses, y un 18?%, los nueve restantes. El Cerceda no pagó y el club lucense denunció por vía judicial. Los derechos de cobro del Cerceda quedaron bloqueados y la directiva no pudo hacer frente a los pagos.

La deuda total del Cerceda ronda los 316.000 euros. Al Lugo, 186.000. A los jugadores, 77.400, a los que hay que sumar las cotizaciones a la Seguridad Social (52.000). En el otro lado de la balanza, derechos de cobro por importe de 162.000 euros, pignorados en su día por orden judicial.

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