«Al enfermo de VIH lo condicionan las enfermedades acompañantes»

La especialista Pilar Vázquez alerta sobre la falta de percepción del riesgo que supone la patología


a coruña / la voz

Pilar Vázquez (Proba de Trives, 1974), médica adjunta de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, atiende una consulta de VIH y hepatitis víricas del Chuac y participó ayer en el Meliá María Pita en una jornada organizada por Gilead, en la que se abordaron la acumulación de riesgos del sida, el impacto a largo plazo de la enfermedad y el tratamiento, y la necesidad de ir más allá de la indetectabilidad.

-¿Cuál es la incidencia en A Coruña del VIH?

-En el hospital llevamos 1.300 pacientes. En Galicia hay unos 120 nuevos al año, y en A Coruña, unos 30 aproximadamente.

-¿Las campañas han servido para reducir los infectados?

-En el 2012 notamos un repunte de la incidencia especialmente llamativa, sobre todo en pacientes jóvenes, hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres. En los últimos años se ha mantenido más o menos estable.

-¿Han variado los colectivos más afectados?

-En los primeros años del VIH, en los ochenta, era una enfermedad de adictos a drogas por vía intravenosa, y en los últimos años hemos visto un aumento de la incidencia en varones homosexuales y a nivel de Galicia, según los datos del 2016, casi la mitad de los nuevos casos, el 49,6 %, eran de homosexuales, el 43 % de heterosexuales y el resto de personas que consumen drogas por vía intravenosa. La incidencia en el colectivo homosexual está siendo un poco más alta y es equiparable al resto de España. Es un colectivo que quizás ahora esté siendo más consciente de los riesgos, han descuidado en muchas ocasiones las prácticas sexuales y hubo un repunte.

-Con la jornada ponen el acento en las comorbilidades del VIH.

-Lo primero que hay que conseguir es el control de la enfermedad, pero eso hoy en día con el arsenal de fármacos que tenemos lo logramos en todos los pacientes si hacen bien el tratamiento, pero hay que ir un paso más allá porque van envejeciendo y tienen enfermedades que en el resto de la población aparecen más tarde. Hay que tener cuidado con el riesgo cardiovascular y la hipertensión, que aparecen en estos pacientes antes de lo que deberían de aparecer. Ahora que hemos conseguido controlar el VIH lo que condiciona es el resto de enfermedades acompañantes.

-¿A qué asocian este adelanto?

-A veces al tratamiento y otras al propio virus, porque aunque esté controlado, está presente y favorece que determinadas enfermedades puedan aparecer antes o de una forma más agresiva que en una persona que no tenga VIH.

-¿Avanza la investigación?

-A día de hoy se están investigando vacunas, pero van a tardar hasta que se empiecen a utilizar. En los últimos años se ha avanzado mucho, de muchas pastillas y con efectos muy tóxicos a tomar una pastilla y con pocos efectos secundarios, y se están estudiando nuevos fármacos con menos toxicidades y nuevas administraciones, por ejemplo pincharte un fármaco cada 2 o 3 semanas, lo que facilita que el paciente no se olvide.

-¿El preservativo sigue siendo la mejor barrera para limitar la enfermedad?

-Lo más importante es la prevención y a día de hoy es mantener relaciones sexuales con protección. En algunos países está aceptada la profilaxis preexposición, es decir, personas que mantienen relaciones sexuales con personas que no saben si son VIH o no y que se toman de forma preventiva una pastilla para evitar la transmisión, pero es una medida muy cara y a largo plazo puede traer problemas, porque te medicas para prevenir una enfermedad que sería fácilmente prevenible usando métodos de barrera en las relaciones sexuales.

-¿Cree que hay suficiente conciencia en la sociedad del riesgo?

-No, creo que en los últimos años, y de ahí que la incidencia se mantenga estable, se ha bajado mucho la guardia. Ya no veo campañas de información como cuando comenzó la epidemia, que hagan pensar a la gente que le puede tocar a cualquiera, porque esto es así. Por otro lado, mucha gente que lo sabe lo minimiza porque no es lo que era hace 30 años, cuando la gente se moría y ahora solo lo hacen los que llegan muy tarde. Con unas pastillas, el enfermo se encuentra bien y la enfermedad se ha convertido en crónica, por lo que la gente no tiene percepción de gravedad y baja la guardia. No tiene la percepción de que realmente es una enfermedad importante aunque esté controlada y haya buena perspectiva de vida te conviertes en un enfermo crónico con lo que eso supone. Hay que incidir en las campañas a la población y en la concienciación.

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