«La tasa de longevidad en Galicia es actualmente de las más altas de Europa»

El presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia atribuye el positivo dato a una cuestión genética y a la buena alimentación

M.X. Blanco
Ribeira / la voz

Artrosis, plantas medicinales, daño cerebral, tabaco y gas radón son algunos de los temas que durante los últimos meses han sido abordados en la duodécima edición de las Xornadas de Información Socio-Sanitaria de Outes, un ciclo que mañana llegará a su fin con una ponencia a cargo de José Carro Otero, presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia y profesor ad honorem de la Universidade de Santiago de Compostela. Analizará las características de la población gallega como paradigma de la longevidad.

-¿Cuáles serán los ejes de esa ponencia que tiene preparada para poner el broche en Outes?

-Partiré de la base de que la duración de la vida se ha incrementado de manera bestial, de manera progresiva, lentamente, a lo largo del siglo XIX y con más intensidad en el XX, de tal forma que ya se apunta hacia los 90 años como esperanza de vida. Como contrasentido, voy a contar que en Galicia, en el siglo I de nuestra era, la duración media de la vida de una persona estaba en torno a los 35 años. Este cambio se hizo fundamentalmente entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

-¿Qué pasó en ese período de tiempo para que el salto haya sido tan grande?

-Hay unas razones poderosas. La primera, el progreso de la medicina, que permitió curar enfermedades que antes eran mortales. Antes del descubrimiento de los antibióticos la gente se moría de una apendicitis. El progreso de la medicina entre finales del XIX y comienzos del XX es lo que confirma esa posibilidad de alargar la vida. En ese período también se generaliza el uso de las vacunas, en concreto, la de la viruela. Antes, si aparecía una epidemia de viruela moría gran cantidad de gente. Además, se consigue reducir drásticamente la tasa de mortalidad de los recién nacidos y de las propias madres, que era muy elevada. Muchos morían además antes de los 20 años por la tuberculosis.

-Dicen que Galicia está al nivel de Japón en cuanto a longevidad, ¿es así?

-Es correcto. La tasa de longevidad en Galicia es actualmente de las más altas de España. Influyen varios factores, que interactúan. Los fundamentales son nuestra genética y nuestros hábitos de vida, y dentro de ellos, la alimentación. Aquí todavía se sigue una dieta bastante natural, pues hay mucha población en la zona rural que tiene sus propias huertas y sus granjas, con alimentos que no están manipulados industrialmente. Sin olvidar el buen pescado que tenemos. Aquí podemos hacer la dieta mediterránea, la que incorpora el aceite de oliva, el mejor para la salud, e introduce muchos y variados vegetales. También tenemos la posibilidad de la dieta atlántica, a base de pescado fresco, que en las rías de Galicia toma un sabor especial. Comiendo esto, ¿cómo no vamos a estar bien? Lo importante es volver a la cocina y decantarse por los procesos fáciles: un pescado a la plancha con unas gotas de aceite de oliva y una patata cocida al vapor.

-Pero se supone que los factores ambientales también son determinantes y aquí se habla, por ejemplo, de un exceso de gas radón...

-Evidentemente, el gas radón es perjudicial y está ligado a los terrenos de granito y Galicia es, por decirlo de alguna manera, una gran montaña de granito. Hay que tomar las medidas pertinentes en cuanto a este tema.

-¿Hay otros factores ambientales que puedan resultar perjudiciales?

-Yo diría que a un nivel altamente preocupante, no, porque nosotros tenemos aún un ambiente relativamente limpio en comparación con las grandes ciudades.

-¿Hay diferencia entre hombres y mujeres?

-Sí, esto es una cuestión general; los hombres viven menos que las mujeres, una media de entre seis y ocho años.

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