«El fútbol ha sido muy cruel con nosotros, no nos dio opción a réplica»

«Todavía se me seca la garganta y me emociono cuando me hablan o me acuerdo del partido del domingo», dice el entrenador del Bergantiños, Miguel Figueira

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Es, sin duda, su peor trago deportivo desde que aterrizó en el banquillo de As Eiroas hace ahora dos temporadas. La eliminación a manos del Cirbonero este fin de semana todavía le duele, y mucho. Lo admite sin tapujos y eso le honra. Sobre todo le frustra la eliminación en un campo repleto de aficionados rojillos, ansiosos de ver pasar a los suyos de ronda de ascenso a Segunda B.

La voz de Miguel Figueira (A Picota, 1974) sigue denotando el sentimiento de tristeza que sufren, tanto él como el plantel. «La noche del domingo no pude pegar ojo. Le di y le di vueltas a todo lo ocurrido. Ahora estoy algo mejor, con el apoyo de la familia y los amigos, pero ha sido un varapalo de verdad», apuntó el técnico carballés.

Figueira no quiso hablar de fracaso a la hora de valorar el curso «sino de varapalo, y de los duros». Y añadió: «Este domingo el fútbol ha sido muy cruel con nosotros, no nos dio opción a réplica. Pero de ahí a hablar de fracaso... Yo no lo veo así, aunque si alguien lo ve así yo no le rebatiría su opinión. Creo que se realizó un gran trabajo por parte de todos a lo largo de estos dos años, hemos practicado un gran fútbol y nos clasificamos dos veces para la liguilla... Pero entiendo a aquellas personas que digan que no es suficiente».

Sobre el rival de esta primera eliminatoria, el preparador solo tuvo palabras de elogio: «Al fútbol se juega como se quiere o como se puede. Cada uno lo hace con sus armas y todas muy válidas. Creo que en los 180 minutos de eliminatoria hicimos méritos más que suficientes, sobre todo en la primera parte de este domingo en As Eiroas, donde por juego y ocasiones pudimos certificar el pase, pero el Cirbonero también jugó, con sus armas y si ha pasado es porque lo ha merecido. También porque Jiménez demostró una gran sangre fría. Hay que ser muy bueno y tener confianza para, en el minuto 92, hacer ese control y meterla por donde la metió y como la metió... Otro hubiera cogido, la hubiera dado a reventar y a ver qué pasaba. Este no. Fue un golazo... Que nos destrozó».

Sobre la segunda parte del duelo del domingo, Figuera no quiso «buscar excusas», pero sí lamentó las lesiones de Rodri, «un punto de inflexión en el partido» y Granada, que según él, mermaron la capacidad del equipo para desbordar la defensa navarra, «como se había hecho en la primera parte». Casi 72 horas después del batacazo, Figueira dice que «sigue caliente con la eliminación». Y añadió: «Aún ahora se me seca la garganta y me emociono cuando recuerdo el partido. Tuvimos el pase tan cerca...».

«No hay nada con el Fabril. Ni hubo llamada ni contactos, y el que lo diga, miente»

 

 

El preparador cumple su segunda campaña al frente del Bergantiños. Acaba contrato en junio y toca reflexionar sobre su futuro: «Me han hecho una propuesta para seguir y les he pedido una semana o diez días para tomar una decisión. Aún sigo muy tocado por este mazazo y creo que las decisiones hay que tomarlas en frío».

Su nombre ya suena para reforzar otros planteles, entre ellos el Fabril: «No hay nada con el Fabril. Ni hubo llamada ni contactos y el que lo diga, miente, Conmigo nadie ha hablado, ni del Fabril ni de otro equipo». Y añadió: «El Bergantiños es mi casa. Jugué desde los 15 a los 20 años. Debuté con 16 y llevo dos años de entrenador. Si decidiera abrir otra puerta, que no lo tengo decidido, repito, primero cerraría esta, pero con buenas maneras y con respeto, porque este club y esta directiva se lo merecen. Pero he pedido unos días porque hay que valorarlo todo», añadió.

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