«La Costa da Morte estaba guardada en mi cabeza como un lugar de aventuras»

El escritor Juan Campos Calvo-Sotelo reedita su obra «Náufragos de antaño», manual de referencia en el mercado


carballo / la voz

Juan Campos Calvo-Sotelo (Cuntis, 1948) es el autor de la obra Náufragos de antaño, que resume la realidad histórica de los grandes hundimientos de la Costa de la Morte en el siglo XIX. Incluye cartas de navegación con las rutas y lugares de los siniestros, así como multitud de imágenes y fotografías de la época, que su autor recabó en el año 2002 y que ahora reedita de nuevo.

-Han pasado dieciséis años desde la publicación de «Náufragos de antaño». ¿Por qué ahora esta nueva edición?

-En este caso es una autoedición. Lo que ocurrió es que la anterior editorial ha desaparecido del mapa sin dejar rastro. Con lo cual nadie podía comprar la obra, salvo ejemplares de segunda mano. Entonces, como quería que estuviese disponible, lo más rápido era editarlo yo mismo.

-¿Incorporará alguna novedad?

-Pues la verdad es que no. Solo he incorporado un epílogo, además de una nueva portada. El texto es el mismo que aparece en la segunda edición del libro, no hay cambios.

-El libro es un referente absoluto de los naufragios, que además de reflejar el hecho histórico, cuenta con testimonios de familiares. ¿Que le empujó a sacarlo adelante?

-Primero me picó la curiosidad, dado que mucha de la información que había cuando yo empecé a investigar era pequeña y muy limitada. Lo que más me interesó y empujó fue saber exactamente si había muchos más datos sobre las vivencias de los náufragos aquí. Saber en detalle lo que realmente había sucedido y había detrás de esa nebulosa de comunicaciones vagas y leyendas. Me encontré que aquí habían sucedido hundimientos muy dramáticos.

-Y en esa investigación. ¿Qué fue lo que más le costó encontrar?

-No sabría decir cuál. Por aquel entonces no tenía Internet, por lo que fue todo a base de cartas y correspondencias. Recabé información de prensa irlandesa, inglesa, francesa, alemana y española. Había barcos sobre los que había muchísima información como el Serpent, y otros con menos por lo que el trabajo resultó más complicado. Otra cosa es cuál de los naufragios me afectó más como hecho en sí, como el del Gray Liverpool, que termina con el suicidio del capitán abrumado por la sensación de que iba a perder el puesto.

-Se refería a la información que recabó en la prensa internacional. ¿También se desplazó hasta allí?

-Más que viajar, escribí mucho. Me desplacé, sobre todo, a la Costa da Morte. Me la recorrí entera a pie y en coche, preguntando aquí y allá, pasando por las casas de la gente de más edad. El resto de la investigación no es que yo volara a Inglaterra, Irlanda o al resto de España por este tema. La investigación se basó en cartas, recibiendo información de archiveros. Solamente me desplacé al extranjero, concretamente a Londres, para investigar un libro que solo podía conseguir yendo allí.

-Psicoterapeuta de profesión. ¿Qué lo llevó a escribir sobre este tema?

-De mi infancia, mi padre era aficionado a la vela y navegábamos bastante. De ahí mi gusto por todo lo relacionado con el mar. La Costa da Morte estaba guardada en mi cabeza como un lugar de aventuras. Supongo que eso fue lo que me empujó.

-Usted mismo fue el impulsor del homenaje a los náufragos de Serpent que cada noviembre se tributa en el Cementerio camariñán. ¿Qué le parece que cada vez asistan más personas al acto?

-Sí, recuerdo que fuimos cuatro el primer día. Lo veo bien, se trataba de eso. Que toda la gente que sienta el mar y el drama que suponen los naufragios, se uniese a la ofrenda. Me agrada que el acto coja fuerza.

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