«En mis años de Valedor aprendí que la realidad siempre supera la ficción»

El profesor de Derecho Constitucional de la USC, José Julio Fernández, afirma que la vida nocturna en Compostela a finales de los 80 «era una exageración»

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Santiago / la voz

Nació en Valdeorras, «en A Rúa, no en O Barco», puntualiza. Pero ya lleva más vida en Santiago que en su localidad natal. Aquí llegó para empezar su carrera universitaria y aquí se quedó, pese a que durante los años en los que realizó la tesis pasaba más tiempo viajando que en la capital gallega. Lo de estudiar Derecho le vino de familia, «mi bisabuelo, mi padre, mi hermano, unos primos... Somos de familia de abogados. Eso sí, yo no soy abogado sino doctor en Derecho, yo teórico y ellos prácticos», aclaró.

Lo que no le viene de herencia es la querencia por las carreras. A Derecho le siguió Ciencias Políticas, Periodismo, Comunicación Audiovisual y Estudios de Seguridad y Defensa. Estuvo en el Colegio Mayor Gelmírez durante sus años universitarios, «fue curioso desde el punto de vista antropológico, porque durante el tiempo en el que estuve viví la progresiva apertura del colegio, desde no poder salir por la noche hasta poder entrar y salir a cualquier hora», cuenta. Eran finales de los 80, «con un ambiente universitario en ebullición total», recuerda. La rúa Nova de Abaixo, las galerías, «la vida nocturna era una exageración». Una movida que, admite, repercutía en la calidad de vida de los vecinos: «Antes la protección frente a los ruidos no estaba tan regulada, ahora sí está reconocido que el ruido afecta a tu integridad física y a tu intimidad».

Tras terminar la licenciatura comenzó el doctorado y al llegar la tesis comenzaron sus viajes por distintas partes del mundo. Tenía buenas notas, así que le recomendaron seguir en la facultad, de ahí que optase por la parte teórica del Derecho, con una tesis sobre la inconstitucionalidad por omisión. Nunca se arrepintió de elegir esa carrera, porque sus otras inquietudes intelectuales las cubrió con las demás licenciaturas, «quería completar ese análisis de la realidad pública, porque la sociedad está regulada por el Derecho, pero las dinámicas fácticas del poder son políticas, y la realidad también la construyen los medios a través de la selección de las noticias», apunta.

A lo largo de su trayectoria profesional realizó numerosos informes y dictámenes para diversas instituciones. Y llegó un momento, en el 2007, en el que le ofrecieron ser vicevaledor. «Me pareció de interés para ver la dimensión práctica del Derecho Constitucional», cuenta Fernández Rodríguez. El devenir de la actualidad lo hizo convertirse en Valedor tras la dimisión de Benigno López. Fueron años de crisis y por lo tanto de muchas reclamaciones, y si algo aprendió este ourensano es que «la realidad siempre supera la ficción». Recuerda casos de personas con alguna enfermedad mental que presentaban quejas, por ejemplo, por haber sido abducidos por extraterrestres. Trabajaron duro, «estuve en la época más complicada, con las preferentes y los desahucios, y creo que lo gestionamos con relativo acierto porque en las preferentes la mayor parte fueron un éxito por la presión a la que sometimos a los bancos», cuenta.

Desde hace décadas escribe poesía, y hace unos años se lanzó al mercado de la literatura infantil, en el que está a punto de sacar su tercer libro de cuentos. Sus libros hablan de valores, «en ellos influyó la experiencia intensa en el Valedor, en donde trabajamos en la necesidad de formar bien a los menores», concluye.

«En los gobiernos municipales no hubo sensibilidad para crear carriles bici»

Asegura que viajó mucho y sigue haciéndolo, al menos una vez al mes. Esto le ha permitido comparar el lugar en el que vive con muchas otras ciudades. «Hay sitios muy interesantes para vivir, y aun así a Santiago lo sitúo como uno de los más agradables». Agradable estéticamente, «que para mí es esencial», y agradable a nivel pragmático, «porque no es excesivamente grande».

Para este profesor de Derecho a Santiago le sobran cuestas, sobre todo para los que quieren usar la bicicleta como medio de transporte. «En los gobiernos municipales nunca hubo sensibilidad para crear carriles bici», asegura. Y no se refiere solo al actual, sino a todos: «Se hicieron veinte mil obras públicas pero no carriles bici». Hay parques, admite, pero no se ha fomentado la movilidad ecológica, «como hay muchos coches en la autopista hacemos cinco carriles en lugar de hacer un metro ligero, por ejemplo, desde Milladoiro o desde el aeropuerto». «Deberíamos avanzar en las necesidades de las ciudades sostenibles», apunta.

Papá primerizo

A sus facetas de experto en Derecho Constitucional, terrorismo o literatura infantil, ahora sumará una nueva, la de papá primerizo. A las puertas de su inminente paternidad se muestra «inquieto e intrigado». Piensa sobre todo en la educación de su futuro hijo, «y esperamos poder neutralizar los desajustes que hay en el mundo actual y dar una buena educación a nuestro hijo cuando sea el momento».

Y aunque ninguno de los cuentos que ha publicado hasta ahora estaban inspirados en su pequeño, «será una fuente de inspiración para escribir, sin duda; una renovación intelectual, espiritual y emocional».

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