IN MEMORIAM [FRANCISCO ESPANSANDÍN ] | Las manos de Maximino Romero

La capilla ardiente está en la iglesia nueva y el entierro es a las 17.00 horas


Cee / La Voz

Íntimo amigo de Maximino Romero de Lema, y también del otro obispo que dio Baio, Uxío Romero Pose, el párroco emérito Francisco Espasandín Castro, que en este 2018 iba a celebrar los 50 años de sacerdocio, deja una gran pegada en Baio, porque, como decía ayer el catedrático Jorge Mira, catequista con él durante más de 30 años, «foi o único cura en Baio en facer un templo novo e ese non é un legado calquera». Aparte de este hito y su capacidad para canalizar el impulso, económico y a todos los niveles, de Romero de Lema; el religioso, natural de Meanos, supo convertir la misa dominical en vértice de la vida social, ya que se implicaba en todo lo que se hacía en el pueblo y no rehusaba a la hora de darle publicidad desde el púlpito a cualquier iniciativa. Por ejemplo, su imagen es ya icónica en las bendiciones de vehículos del San Cristovo y son muchos los vecinos que le recuerdan, ya no solo como profesor de religión del instituto, desde que abrió hasta su jubilación, si no por la ayuda que les prestó a nivel personal en momentos difíciles. Además de contar con un poso intelectual importante, que se notaba en cualquier conversación con él, su gusto por el canto, que consideraba una forma preciosa de rezar, propició el ambiente en torno a la iglesia del que luego, con otros impulsos, surgió el coro Xan Mella. De ahí que el homenaje que le tributaron el año pasado fuese multitudinario, así como la asistencia a la capilla ardiente instalada en la iglesia nueva y de donde saldrá el cortejo fúnebre a las 17.00 horas.

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