«Lo preocupante es que hay un exceso de alimentación y un defecto de ejercicio»

Ovidio Vidal Vázquez, que fue durante años jefe del servicio de endocrinología del Chuac,  señala que no es malo darse algún capricho en las fiestas, pero que hay que saber volver a la vida saludable


Carballo / La Voz

Con la llegada de la Navidad, aterrizan también los excesos: copiosas comidas familiares de esas que, por lo general, pasan factura una vez llegado el mes de enero. El que fue durante años jefe del servicio de endocrinología del Chuac, Ovidio Vidal Vázquez (A Coruña-Baio, 1946) apunta algunas claves para actuar con moderación en estas fiestas y, sobre todo, mantener una dieta saludable sin renunciar a los ricos platos navideños. Confiesa que, en su caso, sí se aplica sus consejos: «Me mantengo muy activo. En días alternos nado un kilómetro, que vienen siendo 40 largos, y también juego mucho al golf. Además, como mucha fruta y verdura. Es importante cuidar mucho la alimentación», explica.

-Llega una época de excesos en la que es más importante que nunca cuidar la salud.

-Dentro de las enfermedades metabólicas, las más peligrosas en este caso son la obesidad y la diabetes. Los que sufren estas dolencias, así como los que tienen hipertensión o colesterol alto, en estas fechas deben actuar con moderación y no desbocarse.

-Mejor no excederse y mantener la buena alimentación.

-Más que el efecto inmediato, lo que interesa es actuar a largo plazo. El hecho de que durante una semana nos excedamos un poquito puede empeorar la situación, sí, pero la clave está en la prevención a largo plazo. Las personas con obesidad pues deberían ingerir menos calorías, comer más vegetales y no beber alcohol. En cuanto al diabético, no tiene capacidad para bajar el azúcar ingerido con rapidez, por lo que enseguida le sube.

-¿Podemos fiarnos de los productos comercializados como «libres de azúcares»?

-Los alimentos que tienen fructosa no necesitan insulina para ser metabolizados, por lo que no subirían demasiado el azúcar a un diabético. De todos modos, siguen teniendo las mismas calorías que la glucosa, por lo que en estas fechas un diabético por supuesto que puede echar mano de productos o postres sin azúcar, pero nunca abusar de ellos.

-Y después toca recuperarse.

-Los excesos de uno o dos días se recuperan solos muy fácilmente. Lo que hay que tener en cuenta es que, una vez pasadas estas fiestas navideñas, hay que volver a la normalidad, a un estilo de vida adecuado.

-¿Cuales son las claves?

-Lo esencial es una alimentación equilibrada. Hablamos mucho de la dieta mediterránea (legumbres, frutas, cereales integrales, aceite de oliva...), que ayuda a la reducción de enfermedades cardiovasculares, pero también en Galicia tenemos nuestra variante atlántica, que incorpora sobre todo el pescado azul. Tenemos que escapar de los azúcares simples, de las carnes rojas y de las sustancias tóxicas (tabaco, bebidas con alcohol...).

-Y también el ejercicio físico.

-Lo preocupante es que hay un exceso de alimentación y un defecto de actividad física. Hace 15.000 años el hombre tenía que correr detrás de un pollo para poder comérselo, hoy nos llevamos 3 o 4 en una sola visita al supermercado. La gente le tiene mucho miedo al ejercicio, pero basta con caminar a ritmo rápido entre 30 y 60 minutos al día; o distribuir 150 minutos de actividad física -que es lo aconsejable cada semana- como mejor nos venga cada día. Lo importante es mantener siempre activo nuestro cuerpo. Estas fiestas no deben ser más que un paréntesis.

-¿Y las personas que no sufren enfermedades metabólicas?

-Una persona sana lo es en circunstancias normales, si en Navidad hace excesos también tendrá problemas digestivos o de intolerancias alimentarias, pero no repercutirá demasiado en el resto de su organismo. La prudencia es imprescindible, sin embargo, porque estar sanos ahora no implica estarlo siempre, y hay que hacer un ejercicio de prevención: alimentarse bien y hacer ejercicio. Es más, está demostrado que las personas que mueven los pies mueven también el corazón.

-¿Cual sería la variante saludable de un típico menú navideño?

-La comida es sota, caballo y rey: hidratos, proteínas y grasas. Lo que tenemos que hacer son diseñar menús en los que haya mucha presencia de vegetales (sustituir, por ejemplo, las patatas fritas por una ensalada), reducir la presencia de salsas y optar por otros métodos de cocina, como el horno o la plancha, que no aporten tantas grasas a la comida.

«En veinte años la obesidad infantil se ha duplicado»

No solo los adultos son un colectivo que sensible a las enfermedades metabólicas, sino que la obesidad -«que acorta la vida entre 5 y 15 años», explica Vidal- comienza también a afectar a los más pequeños.

-¿Hace falta aún más información sobre buenos hábitos?

-Más que la falta de datos, diría que la calidad es el problema: la información mala. Un problema muy serio que tenemos es la obesidad infantil, que en la actualidad alcanza en Galicia el 18 o 19 %. Ahora bien, los canales de televisión infantiles están plagados de anuncios de productos malos (aquellos que contienen azúcares, grasas saturadas...). Los bombardean de forma diaria. Creo que las administraciones deberían prohibir este tipo de productos inadecuados.

-Es un problema que, lejos de remitir, sigue creciendo.

-Tenemos muchos niños de entre 10 y 15 años que ya padecen diabetes de tipo 2, que es la que está más íntimamente relacionada con la obesidad. También se ven a chavalitos con hipertensión o con colesterol. Hay un trabajo muy interesante que indica que nuestros hijos difícilmente llegarán a nuestra edad porque padecerán más enfermedades cardiovasculares que nosotros. En apenas veinte años la obesidad infantil se ha duplicado: estábamos en índices del 6 o 7 % en la década de los 90, pero es que ahora rozamos ya el 20 %.

-Influye también la proliferación de cadenas de comida rápida.

-Y también las cantidades, solo hay que mirar la ración de coca-cola de esos menús infantiles: hace años era de 250 centilitros, ahora son ya de medio litro. Y lo mismo pasa con las hamburguesas: cuanto más grandes, mejor.

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