El trágico final de la zasense Josefa Castiñeira

Subió a un barco en A Coruña y llegó a Buenos Aires el 25 de octubre de 1912, arribando a un nuevo mundo construido por otros y en el que ella pensaba comenzar de cero


Josefa Castiñeira nació en Saconde (Vilar-Zas) y cuando emigró para la Argentina tenía 19 años, estaba soltera y declaró la profesión de ama de casa.

Josefa subió a un barco en A Coruña, precisamente en el vapor Asunción, y llegó a Buenos Aires el 25 de octubre de 1912, arribando a un nuevo mundo construido por otros y en el que ella pensaba comenzar de cero.

Una vez en la capital argentina contrajo matrimonio con Francisco Suárez, y a pesar de la distancia y de los desánimos y abatimientos, y de sentirse muy lejos de los verdes paisajes de su Zas natal, para Josefa todo parecía ser mejor que antes, en tanto en cuanto inauguraba la felicidad de ser madre por primera vez.

No obstante, la vida no siempre es tal como la esperamos, reservándole a Josefa Castiñeira (en la imagen, publicada en la revista Alborada) una ingrata e inevitable sorpresa. 

Día de Galicia

Después de un largo viaje de sufrimiento, Josefa falleció en la capital federal argentina el 25 de julio de 1928 -precisamente, en un día que más tarde fue elegido como Día de Galicia- a la edad de 31 años, y después de vivir 12 en el país austral.

De su matrimonio dejó cuatro hijos huérfanos, una nueva generación que había llegado para sustituir a la que desaparecía, a la de Josefa, que dejaba prematuramente este mundo.

Con la muerte de Josefa sin duda surgió el dolor en los hijos, un dolor que quizás les marcase para el resto de su existencia, porque aprender que perder a los seres queridos es también parte de la realidad de la vida.

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