Sesenta casos más de VIH al año

El Chuac quiere anticipar el diagnóstico en los centros médicos


A Coruña / La Voz

El VIH, aquel virus de la inmunodeficiencia humana que hace camino de cuatro decenios destapó la caja de miedos y repudios, ya no es hoy una amenaza mortífera, pero sigue ahí. El avance médico -el temor desató como pocas veces la inversión en investigación- ha logrado convertir una enfermedad mortal de necesidad en una patología crónica. No se ha conseguido, sin embargo, el mismo éxito en prevención. «Seguimos contagiándonos del sida», lamenta José Domingo Pedreira Andrade, pionero en la atención a una infección cuyo primer caso en Galicia se diagnosticó en diciembre de 1984 precisamente en el centro en el que ha desarrollado su carrera profesional y en el que continúa trabajando como médico emérito del Sergas. Cada año, solo en el área de A Coruña, que incluye toda la Costa da Morte, «detectamos sesenta nuevos casos cada año -recalca- parece que ahí nos estancamos, no bajamos».

Contagios

Tratar para no propagar. Identificar cuanto antes a las personas que adquieren el VIH y pautarles el tratamiento es fundamental para el propio afectado por la infección, ya que cuanto más tiempo pasa más se debilita su sistema inmune y, por tanto, más probabilidades de desarrollar sida, sino porque «el paciente tratado no contagia», recalca el especialista. De ahí parte una de las líneas de la estrategia promovida por la gerencia sanitaria para la integración y continuidad asistencial en el manejo de esta patología, que deposita en atención primaria, por la proximidad a la población, una de las claves: estar atentos a quienes pueden encontrarse entre los grupos con prácticas de riesgo para realizar cuanto antes la prueba del VIH y, en caso de dar positivo, iniciar el tratamiento para evitar que enferme y que, por desconocimiento, pueda propagar el virus.

Cambio en el perfil

Vías de entrada. En los primeros tiempos del VIH, el consumo de drogas por vía parenteral era la principal puerta de transmisión del virus entre personas que compartían jeringuillas. Hoy es residual. En la actualidad, en el área coruñesa «por encima del 90 % de las nuevas infecciones son por vía sexual, el 60% entre personas del mismo sexo y el resto, heterosexuales».

Prácticas de riesgo

Protección. No oculta su preocupación el especialista por la probable extensión de fenómenos que limitan, cuando no anulan, la capacidad de decisión del individuo para tomar medidas de protección. «Estamos estudiando si se están adoptando prácticas como el chemsex o el slamsex entre el colectivo homosexual», incide el experto, que advierte que la utilización de drogas que alteran y reducen sensiblemente el nivel de conciencia en las prácticas sexuales puede estar incidiendo en la transmisión, ya que, bajo el efecto de estas sustancias, «dejan de tomar el tratamiento, no se protegen, a veces ni recuerdan las parejas sexuales que han tenido». «Sabemos que en las grades ciudades está pasando y sospechamos que puede estar sucediendo también en nuestro entorno», concluye.

La mitad de los afectados aún tardan demasiado en realizarse la prueba

Según el registro del Chuac, la edad media de las nuevas infecciones detectadas se sitúa ahora en torno a los 40 años, «salvo entre el colectivo homosexual -apunta Pedreira- que nos encontramos a chavales de 20 años»

 

La mitad de los pacientes a los que se les detecta VIH en el área sanitaria coruñesa son lo que los médicos denominan diagnósticos tardíos, es decir, personas que en el momento en el que se hacen la prueba del virus y dan positivo, y por tanto descubren que son portadores, ya tienen las defensas bajas (por debajo de 350 linfocitos CD4). Están entonces en siguación de riesgo por la amenaza de desarrollar infecciones oportunistas, cuando no presentan ya signos de la enfermedad del sida. Esta es una de las cuestiones por las que entre el colectivo médico se incide en la importancia de impulsar iniciativas para la detección precoz de los nuevos positivos, de cara no solo a evitar su avance en quien ya ha contraído el virus, sino para frenar la capacidad de contagio del portador mientras desconoce que tiene VIH.

Según el registro del Chuac, la edad media de las nuevas infecciones detectadas se sitúa ahora en torno a los 40 años, «salvo entre el colectivo homosexual -apunta Pedreira- que nos encontramos a chavales de 20 años». El especialista lleva a cabo en la actualidad un estudio con la Fundación Jiménez-Díaz sobre las tendencias de riesgo en este grupo, que incluye una encuesta amplia sobre hábitos sexuales, con la idea de tratar de buscar fórmulas para evitar nuevos contagios en situaciones de prácticas bajo efectos de sustancias que disminuyen la conciencia de riesgo. «Existen fármacos prolifácticos, pero en España aún no están autorizados, aunque lo estarán», apunta el doctor.

Por sexos, el masculino continúa siendo mayoritario entre los nuevos casos VIH, por encima del 70 %, salvo en el grupo en el que la infección por el virus se produce por transmisión heterosexual, en el que las mujeres contagiadas suponen algo más del 40 %.

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