Casi un tercio de los trabajadores de la zona tienen más de 50 años

Los menores de 30 años apenas suponen el 13 % de la masa laboral

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carballo / la voz

La comarca envejece a marchas forzadas. En la mitad de los concellos de la zona, la edad media de la población ya supera los 50 años, pero lo peor es que el municipio más joven, que es Carballo, roza los 45 (44,94).

La masa laboral refleja esta situación. Más del 30 % de las personas que están dadas de alta en la Seguridad Social tienen más de 50 años y lo que es más preocupante, los menores de 30 apenas son el 13 %. Solo 5.215 trabajadores de la zona tiene entre 16 y 29 años de edad, en tanto que los que ya han cumplido los 55 y les resta un decenio para jubilarse son muchos más, 7.406. A pesar de eso, el paro en los más mayores es muy elevado, lo que da una idea de la avanzada edad de la población de la comarca.

En la zona está de alta en la Seguridad Social el 57 % de la población que está en edad legal de trabajar, que son 39.755 personas,. El 46 % son mujeres.

Los menores de 25 años que tienen trabajo en la comarca son una rareza, apenas 1.830, menos que los mayores de 60 años que trabajan en Bergantiños, lo que da una idea de las dificultades que habrá para el recambio generacional en solo unos años.

El paro sube en 193 personas

El desempleo ha seguido en la zona la misma tónica que en el resto de Galicia y de España. La subida ha sido de 193 personas centrada en la comarca de Fisterra con 111 parados más. En el otro lado están Cabana, Cerceda, Coristanco y Zas, donde hay menos desocupados.

La construcción es el sector que menos ha sufrido el final de la campaña estival. Ha sido peor en la industria y los servicios.

«No hay opciones ni alternativas laborales»

T. Longueira

Francisco Panteón Sanromán tiene 52 años y nació en Montevideo, pero tiene ascendencia gallega. Llegó a Carballo hace ahora doce años. «En Montevideo vivíamos, como se dice acá, al día. Lo que ganaba lo invertía en los gastos de mes», dice Paco. En Carballo fue peón y trabajó durante casi siete años en una empresa de montajes, que quebró en el 2011. «Tenía 24 meses de paro. Pensaba que iba a conseguir un empleo y que no iba a consumir la prestación. Pero nada de eso sucedió. Monté un bar en Proame, un negocio familiar, que tuve que cerrar a los cuatro meses. Hice dos cursos formativos en el Fórum, pero a la hora de trabajar me contrataban a través de una ETT por horas». Desesperado porque no lo llamaban para trabajar, probó fortuna en la hostelería. Primero en El Pescador y, desde hace seis meses, en el Café Abastos. Su reflexión sobre el mercado laboral no puede es más dura: «No hay opciones ni alternativas laborales para los que tenemos 52 años». Paco está agradecido a su jefe: «Por confiar en mí, pese a que ya tengo una edad. A la semana de quedar en el paro me llamó para trabajar».

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Casi un tercio de los trabajadores de la zona tienen más de 50 años