Una semana y 10.000 euros para pasar la eternidad cerca de casa

Morir en el extranjero encarece y prolonga las honras funerarias


Carballo / La Voz

Que un familiar o un amigo muera en el extranjero normalmente hace más dolorosa la pérdida, pero además complica mucho los trámites. En una comarca en la que la emigración está a la orden del día, los fallecimientos fuera de España son relativamente habituales, por lo que las empresas funerarias y las aseguradoras están más que acostumbradas a las repatriaciones, lo que no quita que el proceso sea largo y caro.

Manuel Ramilo, que trabaja en la zona de Sofán, sabe muy bien de lo que habla sobre todo por lo que respecta a Suiza, el destino preferido de los bergantiñáns a la hora de emigrar.

La muerte de un familiar en el país helvético ronda los 10.000 euros, a los que hay que añadir los gastos de tanatorio en Galicia, además de la misa.

En España el entierro no puede ser ni antes de las 24 horas ni después de las 48. A partir de ahí es necesario aplicar tratamiento al cadáver, lo que encarece. En Suiza el velatorio dura de dos días en adelante, al igual que en otros países europeos, por lo que es preciso proceder a embalsamar.

Los ritos funerarios son más caros, pero es una cuestión política y administrativa lo que lo complica todo hasta el punto de que es mejor morir en Francia o Italia que en cualquiera de los cantones suizos.

El país helvético no pertenece a la Unión Europea lo que lía bastante las cosas, porque es necesario pagar un impuesto a mayores y cumplir en Madrid la cuarentena necesaria para los cadáveres procedentes de países terceros.

Lo normal es que un cadáver procedente del extranjero se demore un mínimo de 5 o 6 días y un máximo de dos semanas.

Uno de los motivos es el horario de la administración de cada país. En el caso de Suiza, el fin de semana es completamente inhábil, por lo que si la muerte de produce un jueves, el proceso se alarga notablemente.

Hasta el lunes no se pueden empezar los trámites burocráticos, que incluyen dar cuenta al consulado o citar a la policía para que asista al cierre del féretro, entre otras cuestiones que van alargado los plazos sin remedio. Si se acaban los trámites en medio de la semana no suele haber problema para obtener un billete de avión, pero la cosa cambia si llega el sábado.

También se van sumando los costes, en parte porque el franco suizo suele estar por encima del euro. El Gobierno helvético realiza enterramientos gratuitos, pero los materiales son pésimos y la sepultura se realiza en una fosa común.

Según los responsables de las funerarias de la zona, la inmensa mayoría de los emigrantes de la zona tienen incluida la repatriación en sus pólizas. Todos ellos quieren descansar eternamente cerca de sus casas y de sus familias.

Siete días como mínimo para un traslado desde Inglaterra

Si hay un país complicado para morirse ese es Inglaterra. Todo el mundo tiene en la memoria la agonía de la familia del español Ignacio Echeverría, que murió en los atentados ocurridos en Londres el 3 de junio. El Gobierno movió cielo y tierra para recuperar el cuerpo y hubo incluso un conflicto diplomático. A pesar de todo, hubo que esperar una semana.

Si el fallecido es un emigrante cualquiera y no un joven héroe, la espera y los trámites se multiplican.

Todos los funerarios de la zona tienen claro que los británicos son muy especiales para los ritos funerarios. Son las costumbres de cada país lo que complica realmente las repatriaciones de cadáveres y a pesar de que las compañías de seguros tienen muy claros los pasos que hay que dar, hay imponderables que hacen que los traslados puedan demorarse hasta dos semanas.

En Inglaterra, según explica Carlos Rodríguez, es obligatorio que los cadáveres sean velados nueve días. Los traslados más rápidos, curiosamente, son desde Estados Unidos.

Uno de los problemas, explica Eduardo Ramilo, es el de los aviones. El transporte de féretros solo puede realizarse en algunos en concreto, que tienen una salida semanal con destino a Madrid. Lo normal es que lleguen por la noche y que haya el transbordo por la mañana, pero si se pierde la conexión hay que esperar dos o tres días.

Familia

Suele influir bastante si la familia viaja o no con el fallecido, lo que en ocasiones es difícil, sobre todo cuando se trata de trabajadores con poco arraigo en el país. La situación se torna casi imposible cuando se trata de un destino laboral muy lejano como es el caso de Brasil, donde han estado muchos trabajadores de la zona los últimos años.

Y además, la tradición impera en las honras fúnebres en la zona

El gasto en flores ha bajado y se plantea un horario para los tanatorios

El acto laico que sirvió para despedir al poeta, concejal y percebeiro Paco Souto en el tanatorio de Malpica hace hoy siete meses fue una auténtica rareza en la zona. Aunque cada vez hay más bodas civiles en la Costa da Morte, a la hora de la muerte son la religión y la tradición lo que impera.

La comarca ha ido cambiando sus costumbres funerarias a lo largo de los últimos años, pero lo ha hecho muy lentamente, algo en lo que coinciden todos los empresarios del sector en la zona. Un gran avance fue la proliferación de los tanatorios, que acogen el 98 % de los velatorios. Los caseros se han convertido en toda una rareza y casi siempre responden a la voluntad del fallecido, que suele ser una persona de edad avanzada.

La principal novedad de ahora son las incineraciones. Hay un crematorio en Carballo y pronto habrá otro en A Laracha. El aumento de la demanda ha sido espectacular, pero este sistema está todavía muy lejos de hacer sombra a los enterramientos tradicionales.

Manuel Pombo asegura que el incremento en los últimos años ha sido del 10 %, pero la elección de esta fórmula todavía no llega al 15 % de los casos. La tendencia es a crecer, en parte por lo caros que resultan los panteones, según apunta Eduardo Ramilo.

Es cuestión de tiempo que las incineraciones se disparen y será por la falta de nichos en propiedad, una inversión que los jóvenes consideran innecesaria. Así, los enterramientos acabarán siendo símbolo de estatus y poder económico.

Esa es una de las tendencias que los profesionales del sector funerario han visto venir y a la que se están adaptando. La crisis económica hizo estragos no tanto en la cantidad de trabajos fúnebres como en la calidad de los mismos. El gasto se redujo mucho y uno de los aspectos que más bajó fue el del gasto en flores, que no ha conseguido recuperarse.

Algunos ya piden que este dinero vaya para la beneficencia, aunque todavía es un concepto raro en la zona, pero lo más normal es reducir el tamaño de los ramos y las coronas.

También son más austeros los funerales. Ya son pocas las zonas en las que el número de curas muestra la importancia del difunto. La urbanización de la sociedad ha hecho que los ritos y costumbres funerarias se hayan hecho más sencillas.

De hecho, en el sector tienen muy claro que se tiende a la simplicidad, a hacer la despedida más ordenada y organizada y en ello entra de lleno el horario de los tanatorios, algo que en el resto de Galicia ya existe desde hace tiempo, pero que se mantiene en la provincia de A Coruña. La formación y profesionalidad de los trabajadores es otra de las cuestiones que adquieren importancia.

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