«Marchaba coa moto a competir e a miña nai quedaba na casa chorando»

El carballés atesora casi treinta piezas de colección, entre coches y motocicletas


Carballo / La Voz

Por las venas de José Vilanova Varela no corre sangre, sino gasolina. La mayor pasión de este carballés de 73 años ha sido siempre el mundo del motor, poco importa si sobre dos o cuatro ruedas: lo suyo fue siempre la velocidad.

Como coleccionista de piezas clásicas acumula hasta nueve vehículos de época. «Teño un Renault R8, un Peugeot do 1968 e un Sunbeam, como o que levaba Marilyn Monre», explica Vilanova. Es este último, precisamente, la joya de su colección. Descapotable y color hueso, el Sunbeam es un tipo de coche «moi difícil de conseguir». Tiene también dos modelos de 600; uno de ellos, el que en los años 60 apodaban el braguero. «Sabes por qué lle chamabamos así? Porque como abría a porta cara adiante -ao revés de como abren agora- ás mozas ao saír do coche víaselle a roupa interior!», recuerda divertido.

Cuatro campeonatos

Buena década la de los 60. Siendo Vilanova aún un jovenzuelo atesoró hasta cuatro campeonatos de Galicia de motocross y otros tantos a nivel estatal. Corrió también las 24 horas de Montjuic, en los cantones coruñeses y alrededor de la muralla de Lugo. Antes de retirarse, con apenas 25 años, grandes casas como Bultaco llamaban a su puerta. «Escribíanme cartas para que fose traballar para a súa empresa, probar as motos e correr para eles, mesmo me poñían un apartamento». Pese a todo, terminó declinando las ofertas recibidas y dando portazo a una meteórica carrera en la competición deportiva. «Nunca quixen deixar a miña nai soa. Marchaba coa moto a competir e a miña nai quedaba na casa chorando. Cando volvía, caíanlle as bágoas de alegría». Por aquel entonces rara era la carrera en la que no volvía con algún trofeo. «Dábanche ademais dúas mil pesetiñas, e daquela non era como agora. Mil dáballas á miña nai, e coas outras mil facía unha boa festa con todos os meus amigos».

A día de hoy guarda todas las motocicletas con las que solía competir. Bultacos y Montesas en su mayoría, aunque posee también una Derbi tres y medio de la que únicamente se fabricaron siete unidades. Allá por el 2003, cuando el Patronato de Deportes le rendía homenaje por su corta ,pero laureada trayectoria como piloto, reseñaba lo difícil que resulta poner a punto estas piezas. «A ver se consigo que ande, porque é unha moto da que hai moi poucos exemplares, espero que estea a punto para correr con ela».

Una cosa es su colección y otra muy distinta es su uso diario. Son vehículos muy lucidos para su exposición y para algún que otro paseo, pero no para realizar viajes largos. «Un cando os compara coas comodidades dos modernos, non ten comparación. Parecen tractores á hora de conducilos». Aun así, José no puede resistirse a desempolvarlos de vez en cuando y sacarlos de su particular joyero. Lo hace, sobre todo, para participar en concentraciones y rutas de vehículos de época. Sin ir más lejos, el la Festa da Pataca celebrada este pasado fin de semana pudieron verse dos de sus tesoros más cuidados: un Peugeot del 68 y un Renault del 70. Con uno de ellos obtuvo también el primer premio en el Ponteclásico: «Hai que lucilos de vez en cando», dice Vilanova.

Museo

El carballés guarda y cuida con esmero sus casi treinta piezas de colección en un bajo de la localidad que no se encuentra abierto a visitantes, aunque no lo descarta. «De abrilo, gustaríame ter un pequeno museo para que a xente o vise, como tiña Ángel Nieto».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

«Marchaba coa moto a competir e a miña nai quedaba na casa chorando»