La emigración al extranjero de los jóvenes aumenta en la Costa da Morte

La cifra del éxodo sigue siendo alta, y se equiparan las mujeres con los hombres

S. G.
Carballo / La Voz

Sigue habiendo muchos emigrantes en la Costa da Morte. Durante el año 2016 se mudaron a otros países 331 personas de los 16 municipios de la zona, según los datos que acaba de publicar el Instituto Galego de Estatística (la cifra real es superior, ya que no todos se dan de baja en el padrón). Aunque se aprecia un ligero descenso de la emigración al extranjero con respecto al ejercicio anterior (331 frente a 381), sigue siendo una cifra alta.

El perfil de los emigrantes sigue siendo principalmente el de un varón de 30 a 54 años. Pero ha ido mutando. Cada vez hay más jóvenes que se van y las mujeres van equiparando a los hombres. Hace diez años, el segundo perfil era el de más de 55 años, mientras que hoy en día los jóvenes de 16 a 29 años son los segundos que más emigran.

¿A qué se debe? Por un lado, los estudiantes que terminan y no encuentran empresas que le den la oportunidad de comenzar su vida laboral con unas buenas condiciones. Por otro, como es el caso del carballés Eric Bello, se encuentran los jóvenes que deciden abandonar los estudios y lanzarse al mercado laboral, a los que nadie les abre las puertas.

En cuanto al creciente número de mujeres que deciden partir hacia otros países (los datos del IGE evidencian este cambio), también influyen diversos factores. Cada vez son más las féminas que deciden no ser madres o que retrasan el año de maternidad. Otra de las razones puede ser que, como en otras comarcas españolas, se van con sus parejas o solas a buscarse la vida o para poder ayudar a familiares que no tienen suficientes ingresos.

También la Costa da Morte recibe emigrantes que retornan de otros países, pero en la mayor parte de los casos se debe a caminos de vuelta. Hay inmigración, pero nada que ver con el éxodo americano de hace 12 o 15 años.

«O soldo é moito mellor, pero as cousas tamén custan o triplo»

Eric Bello Romero (Herisau, Suiza 1995) vivía con sus padres y sus dos hermanos en Carballo. Sin embargo, en marzo de 2014 decidieron mudarse al cantón alemán de Suiza. «É complicado para os pais traballar e tamén é difícil para a xuventude que non estuda encontrar un traballo decente hoxe en día», explica. Allí tiene trabajo fijo en una empresa de lunes a viernes y el fin de semana lo complementa trabajando en una discoteca. «Tés un traballo fixo e cobras todos os meses, non como en España. O soldo é moito mellor, pero as cousas custan o triplo e págase por case todo. Mesmo hai que pagar para usar un baño público», cuenta Eric. Asegura que no echa mucho de menos Galicia, tan solo lo hace en verano porque «vivir nun sitio sen praia nótase moito». En tres años visitó su pueblo natal dos veces.

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«A vida é moito máis tranquila que en España. Non ten nada que ver»

Raquel Canosa (Baio, 1992) y Jordi Castro (Canduas 1992) viven en Courroux desde hace 2 y 3 años, respectivamente. Debido a la falta de oportunidades laborales con las que se encontraron, decidieron salir a buscarse la vida en otro país. Raquel trabaja en una fábrica de relojes y Jordi es delineante técnico en una carpintería metálica.

«A vida é moito máis tranquila ca en España. Non ten nada que ver», dice Raquel, quien a pesar de estar contenta allí, echa de menos «a comida da casa». Jordi, por su parte, explica: «Estamos encamiñando as nosas vidas, pero dentro duns anos esperamos volver. Aquí podes facer a mesma vida, pero é moito máis caro». Raquel contó que en Navidad y en verano suelen venir de vacaciones para ver a los amigos y a la familia.

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«Aínda que sempre se bota de menos a casa, non teño pensado volver»

Javier Pichel Castro (Suiza, 1993) lleva dos años en Alemania, tras pasar toda su vida en Galicia. «Quería marchar para aprender un idioma novo e coñecer outras culturas», explica. Asegura que el primer año le resultó complicado, pero ahora ya se acostumbró. «A vida aquí é mellor e aínda que sempre se bota de menos a casa, non teño pensado volver». Estudia para ser bancario. «A formación é máis práctica que en España e cando remate posiblemente me quede no banco no que estou aprendendo». En cuanto a la vida social, Javier dice: «Non é como en España. Aquí non hai tantos bares nin a xente é tan cercana. Se practicas deporte fas amigos con máis facilidade». Uno de los motivos de que esté tan bien en Alemania es que sus padres también emigraron, y viaja mucho a Carballo.

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