«Chego, póñome o mono, súbome ao kart e tiro para diante, sen medo»

El joven piloto, con raíces en Rus, ocupa la cuarta plaza en el campeonato gallego alevín


carballo / la voz

Tiene solo 11 años y se muestra parco en palabras, aunque demuestra un enorme desparpajo y tiene contestaciones de verdadero crac. Mario Couto Baldomir es feliz, tremendamente feliz, a los mandos de un kart, afición que le viene de su padre, Alfonso.

Lo suyo con el mundo de los circuitos arrancó hace un par de años. «Un día fun ao Marineda co meu tío Rafa, e a miña madriña, Carmen, e gustoume. Ao saír díxenlles que quería un kart», relató ayer el joven.

Dicho y hecho. Al poco tiempo le regalaron su primer coche de competición. Costó 500 euros. La Costa da Morte carece de instalaciones para este tipo de vehículos, por lo que Mario y su padre se pegaban verdaderos tutes hasta A Serra de Outes para matar el gusanillo.

Mario se encontró allí con otros chavales, y no tan chavales, que pasaban el tiempo dando vueltas al circuito. Pero un integrante de la federación, que acudía a Outes a acompañar a un hijo, se fijó muy pronto en las cualidades de Mario y le comentó al padre que tenía «unha forma de conducir espectacular e innata», señaló su orgulloso progenitor. Visto lo visto, y ante tanta alabanza, a Alfonso no le quedó más remedio que rascarse el bolsillo y le compró un vehículo de competición adaptado a lo que exige la federación. Claro que eso supuso una inversión de 1.800 euros.

Con este kart y mucha ilusión y pericia, comenzó la disputa del campeonato gallego de la especialidad, de la que ya se disputaron tres de las once pruebas del calendario en la modalidad alevín: A Pastoriza (Lugo), Valga y A Magdalena (Pontevedra). Mario Couto Baldomir logró puntuar en su temporada de estreno en las dos últimas citas. Un segundo y un tercer puesto avalan su corta, pero meteórica carrera de piloto. Mario Couto ocupa en la actualidad el cuarto lugar de la calificación general, a tres puntos del bronce.

Un kart como el suyo alcanza los 80-90 kilómetros por hora, algo que a Mario no parece asustarle mucho: «Chego, póñome o mono, súbome o kart e tiro para diante, sen medo». Esa es su filosofía de vida.

El joven piloto carballés aseguró ayer que no sufre vértigo alguno cuando pisa el pedal a fondo: «Ata o de agora non tiven accidentes en carreira, salvo cando adestro, pero nada grave».

Dicen de él que tiene una forma de pilotar muy segura y fiable. No es de los de arriesgar en las carreras, pero sabe aprovechar muy bien los huecos y, sobre todo, los errores de los rivales. Es tan bueno que admite que no puede entrenar con la asiduidad que quisiera: «Soamente o fago os días previos ás carreiras. A vindeira proba é en Viduedo e aproveitarei para adestrar e coñecer a pista».

Mario Couto tiene muy claro lo que quiere ser de mayor: piloto de Fórmula 1. Lo dice con el desparpajo y la inocencia de un chaval, que se quiere comer el mundo y que peleará por conseguirlo. Tiene un referente: Fernando Alonso: «É o que máis me gusta, é moi bo» .

También juega al fútbol en las Escolas Luis Calvo Sanz, pero entre el deporte rey y el motor lo tiene claro: «Prefiro o kart moito máis». Eso sí, su afición por el Real Madrid que no falte. Este joven carballés, con raíces en Rus, donde sus padres regentaron hasta hace poco el bar Ruta, y donde reside gran parte de su familia, compagina su dotes al volante con los estudios, aunque el tema de los libros se le da «regular». En unos meses empezará las clases en sexto de primaria: «O inglés non o levo nada ben, prefiro as matemáticas», comentó. Sabe que en el mundo del motor la lengua de Shakespeare resulta clave y promete esforzarse más. Pero, por lo de ahora, lo suyo es foguearse en Galicia.

«O inglés non o levo nada ben, non me gusta moito. Prefiro moito máis as matemáticas»

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«Chego, póñome o mono, súbome ao kart e tiro para diante, sen medo»