«Para luchar contra el intrusismo hay que potenciar la educación al paciente»

Presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas, acaba de tomar posesión al frente de una directiva «con marcado acento gallego»

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a coruña / la voz

A sus responsabilidades como coordinador del servicio de Rehabilitación y Fisioterapia del Hospital Quirón (A Coruña) y colaborador, entre otros clubes, del Básquet Coruña, Fernando Ramos Gómez acaba de sumar la de presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas.

-¿Qué supone presidir esta asociación?

-Es la sociedad con más historia dentro de la fisioterapia de España. En dos años cumplirá medio siglo. Fue la que creó los colegios profesionales autonómicos, por lo que es en cierto modo la madre de la profesión. Así que es un reto y una gran responsabilidad. Y tendrá un marcado acento gallego, porque de las ocho personas que formamos el equipo de gobierno, tres somos fisioterapeutas gallegos. Eso da una idea de la importancia que tiene la fisioterapia gallega a nivel nacional y lo bien que lo están haciendo las facultades de A Coruña y Pontevedra.

-¿Podemos presumir entonces de nuestras facultades?

-Tenemos motivos para sacar pecho porque la facultad de la Universidade da Coruña ha sido y sigue siendo un referente académico a nivel nacional. Ha tenido un papel muy relevante en el desarrollo de la fisioterapia en España.

-¿Qué retos se plantea?

-Queremos conseguir que cualquier paciente en el servicio público de salud pueda acceder directamente al fisioterapeuta sin que tenga que intermediar otro especialista, porque esto hace que se ralentice todo el proceso. Por otro lado queremos luchar por la autonomía profesional, que en el ámbito privado está más que conseguida, pero que todavía queda mucho que hacer en el público. Y, por supuesto, acabar de consolidar el programa de especialidades en fisioterapia.

-¿Por qué no existe ese acceso directo en la sanidad pública?

-Es un problema que deriva de unos circuitos que se establecieron en su momento, pero que a día de hoy, en países en los que la fisioterapia tiene más historia, ya no existen. Aquí seguimos conservando estos procesos obsoletos. El fisioterapeuta ha demostrado que su practica es segura y rentable, por lo que se trata de un asunto procedimental. En el 98 % de las lumbalgias, por ejemplo, no hay patología grave de la espalda, por lo que deberían acceder directamente al fisioterapeuta, ya que no necesita visita al cirujano ni pruebas de imagen. Eso permitiría iniciar los tratamientos de forma precoz y evita que se cronifiquen.

-Menciona las especialidades en fisioterapia. ¿No existen?

-Existen, pero no tienen el reconocimiento suficiente. Hay tratamientos muy específicos, como aquellos relacionados con la neurología, en los que es necesario que el fisioterapeuta esté formado en ese ámbito y reconocido como especialista. Así contribuiremos a que cada paciente, en función de su dolencia, sea tratado por el mejor profesional.

-¿Cómo deberían realizarse estas especializaciones?

-Esta pregunta ha suscitado mucho debate. El proyecto que tenemos en marcha en la asociación establece que la vía de especialización más viable a día de hoy es el máster; que se les otorgue el rango de especialidad, teniendo en cuenta que están acompañados siempre por práctica clínica en un centro sanitario, no solo en un aula.

-Un tema recurrente en la fisioterapia es el del intrusismo.

-Ese ha sido históricamente uno de los grandes problemas a los que ha tenido que enfrentarse la profesión. A día de hoy existe un observatorio contra el intrusismo que denuncia a los seudoprofesionales que realizan terapias sin el amparo de la autorización sanitaria y el título que les habilite para ello. Pero además de la vía de la denuncia tenemos que potenciar la educación al paciente, que sepa que debe acudir a un profesional que le dé todas las garantías sanitarias. Lo contrario puede traer consecuencias muy graves, como que no reconozca síntomas de una patología más grave que obliguen a derivarlo a un especialista o que realice una práctica que puede terminar siendo muy perjudicial para la salud del paciente.

«Hay que hacer un llamamiento a la sensatez ante la popularización de los maratones»

Fernando Ramos explica el motivo por el que la nota de acceso para estudiar Fisioterapia sea tan alta: «Tenemos en nuestra facultad tan solo 60 plazas y una demanda enorme. Es entendible, porque estamos hablando de una de las profesiones con menor tasa de desempleo».

-¿Esa baja tasa de paro puede deberse a que ahora le ha dado a todo el mundo por correr maratones?

-[Ríe] Yo no diría tanto. Pero sí que hay que reflexionar sobre lo que es realmente la práctica saludable de deporte. Desde la facultad de Fisioterapia hemos prestado asistencia en el último maratón que se corrió en la ciudad y la conclusión a la que llegamos es que hay un grupo importante de deportistas que se preparan de modo riguroso para esa prueba y otro grupo de ciudadanos -no se les puede llamar deportistas- que carecen de la preparación suficiente para enfrentarse a una prueba de resistencia tan exigente. El mensaje que queremos dejar claro es que hay que prepararse para correr, y no correr para prepararse.

-¿Qué riesgos puede correr alguien que se enfrente a un maratón sin estar preparado?

-Hablamos de unas exigencias cardiovasculares importantes. Una contractura de gemelos es casi lo mejor que te puede pasar. Hay que realizar actividad física, es fundamental, pero siempre con las máximas condiciones de seguridad. Hay que ir aumentando la carga de entrenamiento de forma progresiva. Creo que es necesario hacer un llamamiento a la sensatez ante la popularización de estas pruebas que antes solo corrían profesionales y a las que ahora se apunta cualquiera. Pero si se hace con la preparación adecuada no tiene por qué haber problema.

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