«Detrás de la tristeza puede estar una lesión cerebral»

La internista Elisabet Capdevila Thomas es médico adjunta desde 1998 del Institut Guttmann de Barcelona, donde se dedica a la neurorehabilitación de personas con daño cerebraL


A Coruña / la voz

La internista Elisabet Capdevila Thomas es médico adjunta desde 1998 del Institut Guttmann de Barcelona, donde se dedica a la neurorehabilitación de personas con daño cerebral. Hoy mismo, y dentro de la jornada dedicada a unas secuelas que en España sufren más de 420.000 personas y sus familias, imparte en la Fundación María José Jove una conferencia sobre las complicaciones en pacientes neurológicos.

-Son muchas, ¿no?

-Sí. Nuestro centro en especial recibe a personas con secuelas importantes, graves.

-¿Las secuelas son similares independientemente de la causa del daño cerebral?

-En traumatismos craneoencefálicos es muy frecuente que haya secuelas. A diferencia de los ictus, hay más problemas neuropsicológicos, conductuales, algunos incluso pasan desapercibidos. A veces se dice que tal persona desde el accidente está triste y se atribuye al trauma por el accidente, cuando realmente es por la lesión cerebral. Hemos recibido algún paciente que a los 18 años se había quedado un período corto en coma por un golpe aparentemente no demasiado grave, del que se recuperó bien, pero a partir de entonces empezó a ir mal en los estudios, que era constante y empezó a ser más transgresor... Detrás de la tristeza, la falta de concentración, los problemas de aprendizaje puede estar la lesión cerebral.

-¿Y con los ictus?

-No suele haber tantos problemas conductuales. El traumatismo afecta muchas veces a la parte frontal de la cabeza, al chocar con el cristal, con el salpicadero... Y es ahí donde está localizada la conducta, que es lo que cambia. En los ictus lo más frecuente son las hemiplejias, que afectan a la mitad del cuerpo, a la capacidad motora. En los ictus izquierdos muchas veces hay problemas de lenguaje, para encontrar las palabras. Y en los localizados en el hemisferio derecho, aparte de la parálisis o pérdida movilidad en el lado izquierdo del cuerpo, hay más dificultades de atención. Los ictus de tronco suelen dar más problemas para tragar, articular palabras... Las secuelas varían en función del sitio de la lesión. Como los ictus son arteriales, suelen tener pautas más estándares. En los traumatismos craneoencefálicos hay más variabilidad porque depende de dónde se reciba el golpe.

-El daño cerebral puede afectar a cualquier edad. ¿Es igual la evolución?

-Hay muchos factores que intervienen en la evolución. Los ictus se suelen dar más en mayores, pero también los vemos en niños, algunos en relación con malformaciones que se desconocían en los vasos y acaban sufriendo una hemorragia. En los mayores suelen ser isquémicos, por falta de riego sanguíneo debido a los factores de riesgo que se acumulan con los años, la tensión, la obesidad, el tabaco.... Y en los traumatismos hay de todas las edades, porque también tenemos muchos atropellos a gente de edad. Pero la realidad es que en la gente joven, salvo los niños de menos de cinco años, la evolución es más favorable porque el cerebro es más plástico y se adapta mejor. Porque el cerebro, tras una lesión, se reorganiza y compensa el daño utilizando zonas que antes no usaba.

-¿Cómo andamos de atención al daño cerebral en España?

-Varía mucho de unas zonas a otras. No todo el mundo tiene las mismas posibilidades de acceder a una rehabilitación precoz, intensiva y prolongada. En los efectos motores, de la movilidad, a los seis meses de la lesión más o menos, porque en esto no hay nada matemático, solemos saber cómo va a ir. Pero en cambio los efectos cognitivos y conductuales tardan más. El tratamiento tiene que ser más prolongado, la evolución es más lenta, hay que tratarlos más tiempo porque en un año puede haber cambios. Además, todo lo que son alteraciones neuropsicológicas, las afectaciones cognitivas, conductuales y emocionales interfieren mucho en el resto de la recuperación de la movilidad y demás funciones.

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